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jueves, 8 de agosto de 2019

Kill Bill: Odisea de brutal y sangriento regreso


 Kill Bill: Epopeya de brutal y sangriento regreso

Tras casi 7 años parecia que el mundo del celuloide se había olvidado de Quentin Tarantino. Nada más lejos de la realidad, pues Quentin se puso tras la cámara de la pequeña pantalla para rodar un episodio de la serie "CSI Las Vegas" (2000-2015) del que tal vez aprovecharía el argumento para una escena de la película que nos concierne hoy: Kill Bill.
Lo cierto es que el nombre de Tarantino se apagó lentamente durante esos años de "exilio" en el que se perdieron esperanzas de su brutal regreso. A pesar de no excesivas malas críticas (ni tampoco efusivas) con "Jackie Brown" (1997) y la nominación al Óscar como mejor actor de reparto para Robert Forster, la película supuso una caída en picado del mito que poco antes se había forjado sobre Tarantino. Tras esto y como el mismo ha admitido, durante los siguientes años se dedicó a "vivir poco, tener todo el sexo que quisiera y ver todas las películas que pudiera" por lo que su figura se ensombreció. Sin embargo, no abandonó su profesión y se dedicó a escribir varios guiones que no acababan de cuajar de un film que tenía en mente, de nombre "Inglourious Basterds" (spoiler, acabó siendo una realidad en 2009). Viendo que la obra no llegaba a nada, la desestimó y recordó el personaje que años atrás durante el rodaje de "Pulp Fiction" había desarrollado junto a Uma Thurman: La Novia (por algo en los créditos se puede leer que el personaje de la novia es una invención de Q & U), una mujer que tras permanecer años en coma decide vengarse de quiénes intentaron asesinarla. Emocionado con recuperar la idea, Quentin comenzó a escribir el guión con cierta ayuda de su amiga. Cuando lo tuvo listo, se lo mandó el día de su cumpleaños como regalo. Quentin no quería la película sin Uma Thurman.


Originalmente (en 1994) iba a ser una película de noventa minutos, presupuesto ajustado y de baja calidad, idea que le transfirió entonces a Lawrence Bender. Nada más lejos de la realidad, Kill Bil" acabó costando 60.000.000 de $, siendo rodada en Japón y China y con una duración de unos 250 minutos, que incluía escenas de animación. Hasta entonces supuso el mayor proyecto de Quentin Tarantino. Un desafío que pocos directores habrían pulido tanto como Quentin y de los que menos aún sacarían tal obra maestra.
Para quién no lo sepa, Kill Bill es la odisea de una ex-asesina a sueldo para matar a quiénes intentaron matarla a ella y sus amigos el día del ensayo de su boda: su antigua banda, comandada por el misterioso Bill, el "encantador de serpientes". Pero no solo perdió a sus seres queridos aquel día, también a su bebé.
El reparto de Kill Bill es similar al de "Jackie Brown" (1997) puesto pocos de sus actores han repetido con Tarantino: para el escuadrón de asesinos Tarantino escogió a las semidesconocidas Vivica A. Fox y Lucy Liu, además de la gloria pasada de Daryl Hannah y su "Sr. Rubio", Michael Madsen. El reparto se completa con Michael y James Parks, los asiáticos Gordon Liu, Sonny Chiba y Chiaki Kuriyama y David Carradine como Bill. Anteriormente se barajearon nombres como Kevin Costner o Kurt Russell para el papel, siendo Warren Beaty el más cercano a conseguirlo, pero en última instancia renunció y propuso a Carradine.


Tal vez, el guión de Kill Bill no sea comparable al resto de sus obras. Si bien no resulta un pesado revoltijo de diálogos inalcanzables como en "Jackie Brown" tampoco es la soltura narrativa que emanaba "Reservoir Dogs" (1992). Quizá, por el forcejeo que establecen ciertos diálogos y la soltura de otros, se asemeje más a "Pulp Fiction" (1994). La verdad absoluta es que estamos ante la obra de Quentin que prima la imagen al diálogo, algo no muy común en su obra, pero que va afiancandose con el tiempo. Estamos ante la primera gran obra de acción del director, y posiblemente en ese sentido, la mejor: la agilidad de las tomas (en gran parte gracias a la magia de Sally Menke) que emanan del combate contra los 88 sicarios de O-Ren Ishii es comparable a los combates más míticos del cine de artes marciales. En cuanto a ese punto, la película es una completa estantería de referencias de dialogo, musicales y visuales al más puro cine de artes marciales, al spaghetti western, al cine de acción barato americano y en general a cualquier género que incluya muchas muertes. Durante un tiempo, por cierto, corrió el rumor de que Quentin ofrecía un millón de dólares a quién encontrase todas las referencias a otras películas con las que cuenta Kill Bill. Obviamente, el premio debe de seguir en el aire si es que no se ha cancelado, pues nadie las ha encontrado todas.
Como decía antes de esto, la película es un punto de inflexión en la carrera del director, que ahora cuenta con una precisión a la hora de filmar la acción que no poseía antes de Kill Bill, cuando desenvolvía las escenas de acción en una lenta y meticulosa retahila de sangre de corta duración. Kill Bill cuenta con unas coreografías que manipulan la acción de una manera magistral, en la que hay que ser rápido de vista para atenerse a cada detalle. Desde Kill Bill, la muerte es bella en la obra de Tarantino. Destacables los conflictos con el personaje de Hannah y la brevísima pelea contra Bill.

 

Aún con esas, la película cuenta con ciertos momentos de reposo que el diálogo es profundo y sensato: la comparación entre Superman y el personaje de Thurman es uno de ellos. Otro destacable es el monólogo casi interior del personaje de Hannah durante la convalecencia de Budd, cuando la tensión se puede llegar incluso a palpar y que continua con la pelea entre esta y La Novia. También resulta tensa la escena en la que Bill aparece en el altar, pues el espectador es consciente de que un momento a otro aparecerá el escuadrón para matarla, a pesar de aferrarnos en nuestro asiento y evitar distraer ese pensamiento.
Menos entretenidos son los abrumadores momentos del montaje del entrenamiento con Pai Mei y la fogata con Bill. El primero, resulta cuanto menos aburrido dada la irascible personalidad del maestro. También los pesados efectos del anciano saltimbanqui de un lado para otro me dan ganas de retirar lo anteriormente dicho sobre la maestria que estaba demostrando Quentin como director de acción. La segunda, un mero recuerdo que no aporta ni sirve a la trama, en el que un Carradine nostálgico de los tiempos de "Kung Fu" (1972-1975) narra cuentos orientales a la luz de una hoguera. La obra también cuenta con el fallo de ser aparentemente cerrada (deja una ventana abierta a un regreso del personaje de Hannah y la venganza de la hija de Vernita) pues La Novia, así como Django en su homónima película, lleva a cabo su venganza satisfactoriamente y les depara una vida feliz a sus personajes. En la mayor parte de la obra de Quentin, el destino de sus personajes es incierto.
Uno de los aspectos a destacar en la cinta es el espectacular montaje, probablemente de los mejores de la carrera de Sally Menke, la difunta amiga y montadora de Quentin: mientras que en el primer volumen (Kill Bill fue dividida en dos volumenes en base a su abrumadora extensión) prima la acción y las escenas más vibrantes de la película, el segundo volumen es más relajado, lento y paciente, en la que obra se va completando a si misma en base a los recuerdos del personaje de Thurman y su inminente acercamiento a Bill. La película resulta bien dividida y por lo tanto, los volúmenes se complementan de manera excepcional. Entre algunos de los detalles que destacar del montaje esta el uso de la pantalla dividida (que ya usó en "Jackie Brown" (1997)) bastante bien resuelto, y los fundidos en rojo.


No he dedicado con anterioridad ha hablar de las BSO´s de las películas que he analizado, más por despiste que por despecho. Lo cierto es que Kill Bill cuenta con una de las mejores bandas sonoras de Tarantino, tal vez solo superada por "The Hateful Eight" (2015) en la que se mezclan composiciones clásicas como música hispana, oriental o estadounidense. En la BSO participaron su amigo Robert Rodriguez y el rapero RZA mezclando algunos temas. Son mundialmente reconocidos los temas "Twisted Nerve" e "Ironside" que tienen especial peso en la película, y es que, la música que Quentin escogió para la mayoría de escenas de Kill Bill funciona en una sincronía poco común que sobrecoge de una forma maravillosa. Especialmente bonito el tema "The Lonely Shepherd"


Con todo, podemos asegurar que en cuanto a su faceta como director, Kill Bill resulta una de sus mejores y más completas películas. El guión no es nada sobresaliente, pero funciona bien. Kill Bill no habría sido posible tanto sin Uma Thurman como sin Sally Menke, que elabora uno de sus mejores trabajos. Kill Bill asi como lo hizo "Pulp Fiction" ha marcado en el imaginario popular y sus fotogramas y su composición musical ya es herencia mundial. No obstante, la película no se ha abstenido de controversias, como las que hace poco más de un año incluyeron a Quentin en el movimiento #MeToo, al descubrirse que obligó a la actriz a rodar conduciendo a través de una carretera peligrosa.
Kill Bill se mantiene como una de las obras más recordadas de Quentin Tarantino y que le permitió regresar a la cima de Hollywood, por lo tanto, mucho tenía que hacer para subir el nivel con su siguiente película... ¿O lo estropearía todo?

Ps: Adjunto los créditos finales de Kill Bill vol. 2 con la canción "Malagueña Salerosa" de fondo, lo cuál constituye uno de mis montajes favoritos de la carrera de Quentin.

 

Pibón del Barroco



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