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miércoles, 12 de agosto de 2020

¿TELÉFONO ROJO? VOLAMOS HACÍA MOSCÚ: Una imperfecta (y larga) sátira

Nunca sé que contestar cuando me preguntan si me gusta Stanley Kubrick: lo cierto es que como director, como plasmador de imágenes y conceptos, haya sido de los más grandes. Sin embargo, nunca se desenvolvió del todo bien a la hora de contar historias. Ver una película de Kubrick es, inevitablemente, aburrirte a ratos, o si no durante todo el metraje. De hecho, si me preguntan, prefiero mil veces "Paths of Glory" o "Spartacus" que "The shinning" o "2001: A space odisey"; porque en las dos primeras hay historia: hay intención de contar algo sin irse por las ramas. En mi opinión, las otras dos son ejercicios visuales impresionantes pero que no ofrecen ni gancho ni entretenimiento. Y a medio camino de estas cuatro tenemos "Dr. Strangelove or: How I learned to stop worrying and love the bomb", considerada una de las mejores comedias de la historia. Hoy, vamos a analizar en que falla esta película para que, a mi parecer, sea una obra imperfecta.

Vamos a empezar por lo obvio y común cuando analizamos una película: explicar la trama. Y ojo, que como siempre, habrá spoilers. La película es, para empezar, una sátira de la Guerra Fría, rodada y estrenada en los peores años de esta. La historia nos habla de un hipotético ataque nuclear estadounidense a la Unión Soviética a raíz de un fallo (bueno, de un militar loco, vale) y tres puntos de vista de este: el primero, el del militar que ha ordenado el ataque, el segundo, el de un avión que carga dos bombas atómicas, que creen que el ataque es real y se disponen a llevarlo a cabo, y el tercero (y más interesante) el del presidente de los EE.UU intentando evitar el ataque, porque de lo contrario, los soviéticos responderían con un arma capaz de aniquilar a toda la humanidad. Aquí ya vemos una de las tantas genialidades de la película: narrar la historia desde tres puntos de vista, que suelen ser los puntos de vista de cualquier conflicto: quién lo ordena, quién lo lleva a cabo y quién intenta evitarlo. Sin embargo la genialidad radica en que los tres pertenecen al mismo bando, y cada cuál tiene sus bases y sus opiniones para creer que hacen lo correcto. A pesar de ello, lo que resulta una virtud del guión también es una lastra para la película.

 
De las tres historias mencionadas solo hay una que realmente merezca la pena y que pueda tildarse de divertida. Las otras dos son excedentes de metraje sin el suficiente humor y que solo resultan interesantes en sus momentos finales. Por ejemplo, la historia del militar que ordena el ataque y se atrinchera en su oficina junto a un oficial de la RAF es tediosa, sin ningún tipo de gancho y en la que prima la confusión escénica. Tal vez el momento más genuino es cuando el militar se suicida en el baño y su compañero (encarnado por Peter Sellers) le sigue hablando y dando ánimos. Igual de ocurrente es la escena en la que finalmente los militares toman el edificio y hacen de rehén al oficial de la RAF, pero este les convence de llamar al presidente, para lo que necesita monedas que, irónicamente, extraen de una máquina de Coca-Cola. Aunque es un desenlace genuino, no merece la pena los minutos perdidos en el segmento para llegar a tal conclusión. Igual de tediosas son las escenas de los militares en avión, que si bien cuentan con algunos chistes más de por medio no levantan nunca el vuelo (y nunca mejor dicho). A propósito, de esa historia nace la famosa imagen del vaquero sobre la bomba, otra genial sátira del maestro Kubrick:
 

Finalmente tenemos el segmento dedicado al debate sobre el ataque aéreo, protagonizado por Peter Sellers como el indoblable presidente de los EE.UU y coprotagonizado por Peter Sellers como el Dr. Strangelove, el asesor nazi del presidente, en otra brillante pullita de Kubrick. Es aquñi cuando mejor se desenvuelve la historia, entre diálogos claros y genuinos (brillantes las llamadas de teléfono al líder de la URSS, "Dimitri") y personajes estrambóticos, como el embajador ruso o el militar enamorado. Este segmento es una verdadera delicia cinematográfica, que además configura una atmósfera magistral en ese subsótano del pentágono, con una iluminación muy concentrada en los personajes.
Y es que en ese sentido creo que la película gana mucho: a estas alturas no hace falta decir que Kubrick dominaba la luz como pocos, pero el trabajo de sombras y siluetas que hace es magistral. En escenas con una clara iluminación no se vé ni una sombra de algo que no aparezca en pantalla. Al margen de eso, la fotografía y la dirección es soberbia, atendiendo más a planos cerrados, fijos y tomas largas, lo propio en una película casi al 100% compuesta por diálogos, pero resueltos con sencillez e ingenio, para introducirnos en la escena.


Concluyendo, me gustaría decir que esta película me ha encantado, pero no es así: como ya he resuelto, el film se me hace pesado (pese a su duración de hora y media), y los aspectos técnicos no compensan la pérdida de tiempo en gran parte de dos de sus tres historias, dónde la sátira pierde fuerza y el humor es escaso, y si lo hay, muy secundado por dar prioridad a diálogos vacíos y fuera de lugar. Destaco a Peter Sellers, que aún no siendo santo de mi devoción resulta toda la fuerza de la película. Reconozco las genialidades de la obra, pero no creo que todo, sumando, llegue a darnos un film redondo. A propósito, la sátira, presente en toda la película, no acaba de conformarse: ¿critica el exceso de puestos en la cadena de mando? ¿critica la falta de diálogo entre los políticos y las naciones? ¿o acaso todo un poco? En fin, con esta película dejé de preocuparme por las guerras y empecé a amar a los científicos nazis.
 
Atte: Pibón del Barroco

martes, 28 de julio de 2020

TRUE DETECTIVE I: Nada sorprendente en un soberbio drama


"True Detective I" suele encabezar (o forma parte de) las numerosas listas de las mejores series de la historia, lo cuál resulta un prodigio pues hablamos de una miniserie de ocho episodios que compite directamente con obras como "Game of Thrones", "The wire" o "Breaking Bad", obras que ya han trascendido la pantalla. Y digo "True Detective I" porque tengo entendido que sus secuelas dejan bastante que desear. La verdad es que no lo sé, pues si estoy hablando de la miniserie uno es debido a que solo he visto esta (de momento) y aún no he tenido tiempo de empezar sus secuelas, pero no es algo que ahora mismo me quite el sueño. Prefiero centrarme ahora en digerir y procesar lo que he visto en este excelente drama protagonizado por McConaughey y Harrelson, pero, sin embargo, carece de algo extraordinario que a mi parecer la puedan catapultar al olimpo de mis series favoritas.


"True Detective" es una de esas series de las que todo el mundo habló en su momento y habla cada vez que se estrena una nueva temporada. No es para menos, pues aunque a mí no me parezca sobresaliente comprendo los motivos que tienen algunos para tildarla así, y cualquiera que la vea apreciará el trabajo que hay en ella (y podrá darse cuenta de que no es un producto corriente). A propósito, "True Detective" no es un producto corriente: aunque contiene todos los elementos propios del género sabe llevarlos bien, conducirlos de forma eficaz y crear una historia que los explota hasta alcanzar lo brillante. Pero a su vez, carece de sorpresa, chispa o gancho alguno que permitan al espectador hablar de esta serie como algo único, y no nombrarla como otro producto heredero de "Seven (1995)" o "The silence of the lambs (1991)". He ahí mi idea de producto no corriente. Pero antes de meternos en materia, hablemos de que va esta vaina:


"True Detective" cuenta, a enormes rasgos, la historia de dos policía opuestos (recurso ya sobreexplotado) que investigan un asesinato en Louisiana, y tirando tirando dan con crímenes similares hasta desenmascarar una red completa de asesinatos religiosos y con tintes de pedofilia. Parece sorprendente pero realmente no lo es. La trama de un complot de las altas esferas, abusos a niños y ritos satánicos aunque no es lo más habitual en el cine criminal no deja de ser un recurso usado. Aún así, todo eso no es más que el primer vistazo a una serie que habla de algo más: habla del ser humano. De porqué somos como somos, de porqué necesitamos la religión o la familia para no desmoronarnos (o para caer aún más bajo), de la venganza, el reflejo de nuestra vida en lo que acontece a nuestro alrededor... "True Detective" en ese sentido es un portentoso drama con una filosofía muy clara que no será apto para todos. Si bien la investigación se come la mayor parte de la pantalla, la serie se mantiene por esas cuestiones y entablar la ya muy vista relación de policías opuestos en todo su esplendor, llevándola al límite y hablando de lo que nadie se atreve a hablar. En cuánto a eso tenemos un producto excelente. Tal vez se cocine muy lento (los tres primeros episodios son cartas blancas en cuánto a la trama formal de la serie), pero es lo necesario para dotar a sus protagonistas de sentido en este viaje, en el que intentarán descubrirse a sí mismos y entender porque actúan como actúan, tanto fuera como dentro de su trabajo.


Obviamente todo esto se derrumbaría si los protagonistas no estuviesen a la altura de McConaughey y Harrelson, que saben exprimir al 100% a sus personajes y conformar un tándem perfecto. El resto de actores también aportan gran verosimilitud a la serie, pero nada destacable a las actuaciones de los protagonistas. A propósito, la serie carece de un único villano tal cuál, ya que se mueve en toda una red de complots y enemigos, por lo que en ese sentido resulta difícil determinar qué o quién es el verdadero enemigo de nuestros protagonistas (si obviamos el "ellos mismos"). Tal vez, en el asunto criminal, la gracia esté en que sea tan grande, tan difícil de controlar: se enfrentan a un enemigo encubierto por el sistema, algo tan inmenso como aterrador qué, por supuesto, no esclarecen al final.
La cuestión es que (y ahora vienen spoilers) aparte de carecer de gracia o sorpresa, la serie no concluye bien con el crimen iniciado. Se pierde demasiado en nombres, lugares y fechas y resulta casi imposible seguir el ritmo de pistas que los protagonistas inician. Algunos episodios me quedaba en blanco por la acumulación  de datos y preguntas que tenía que, por supuesto, no se cierran al final de la serie. Si bien puede ser una táctica, también puede ser una frustración para el espectador y un signo de que el guión claramente es débil y se pierde continuamente. Al final solo me quedó claro que el malo que quedaba vivo era el hijo de un pariente de una familia importante que hacía ritos esclavistas, o algo así. No sé. No lo entendí bien: ¿acaso no sabían que los de asuntos internos les tendían una trampa?
Así como tampoco entiendo como el personaje de McConaughey le da por reabrir el caso en 2002: ¿por lo que le dice un colgado que se suicida? ¿cómo da con la historia de ese hombre? O me he perdido algo, o está todo metido con pies juntillas o muy subliminal. Tal vez tenga que volver a verla porque de verdad, hay muchos detalles que se me escapan.
Es destacable decir que la historia se narra de forma muy "tarantinesca", ya que no es hasta el penúltimo capítulo cuando se narra linealmente, si no que ambos detectives son entrevistados por otros dos sobre el crimen con el que inician la serie, por lo que si sabemos del pasado es mediante flashbacks de los recuerdos de los protagonistas (tanto los detectives como otros personajes): de por sí el primer capítulo es una sucesión de flashbacks entremezclados, pero esta estructura finaliza ahí, ya que en varios capítulos más se narra solo con flashbacks sin necesidad de mezclarlos. Es un recurso muy inteligente y muy bien jugado, aportando verosimilitud a la serie y dándole muchísima más dignidad al guión.


La serie llega a su final cuando los detectives logran encontrar al hombre que han descrito todas las víctimas de los rituales o personas relacionadas: un monstruo obeso con cicatrices en la cara. En el climax, los detectives llegan a una casucha sureña y le persiguen por una red de túneles y cavidades, y le venzen en un forcejeo en el que resultan notablemente heridos nuestros protagonistas (el malo muere, eso sí). Tras ello, nuestros héroes aparecen en el hospital, dónde parecen reconciliarse entre ellos y con su pasado. Muchos criticaron este final de anticlimático pero en mi opinión logra todo lo que se proponía al inicio: dotar de un final justo (que no feliz, aunque lo sea) a sus protagonistas. Iugal de válido hubiese sido que muriesen ambos en el forcejeo, pero de esta forma por lo menos les vemos en una de las escenas más íntimas de la serie, en la que McConaughey brilla al hablar de lo que creyó ver en el forcejeo.


Finalmente destacar la atrevida dirección (el plano secuencia del episodio cuatro es es-pec-ta-cu-lar), la buena fotografía, a la que acompaña un diseño de producción escalofriante. En el sentido técnico la serie es magistral, y eso la sube un poco la nota: todo crea una atmósfera increíble, axfisiante y macabra. Mención aparte a la banda sonora y los créditos inciales, de lo mejor que he visto nunca.
Pero vayamos concluyendo: "True Detective" no es un mala serie en absoluto. Es muy buena. Lamentablemente creo que se podría haber centrado más y ceder un poco a los espectadores: esclarecer un poco la trama criminal y hacer los primeros capítulos más ligeros (lo más pesado debería ir siempre al final en cuánto a las series). Para mí es una serie notable, que maneja excelentemente el drama pero no tanto el crimen, que se eleva con sus actuaciones principales y su acertada dirección. Tal vez ese sea el problema de sus secuelas: la falta de gracia de sus protagonistas y no tener a Cary Joji Fukunaga dirigiendo. Habrá que verlas para juzgarlas, pero de momento a reflexionar esta.

Atte: Pibón del Barroco.

jueves, 9 de julio de 2020

INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL: Una obra menor de alto entretenimiento


Cuando se habla de Indiana Jones se habla de acción, aventuras, humor, reliquias, fieles compañeros y terribles villanos. Se habla de una de las sagas cinematográficas por excelencia y se habla de tres obras maestras y una menor. Una menor que suele encabezar (es decir, llevarse el último puesto) en todos los "tops" de las películas de Indiana Jones. Hablamos efectivamente de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, la última (hasta ahora) de las aventuras protagonizadas por Harrison Ford enfundado en cuero. Una película que aunque la crítica alabó (Carlos Boyero la puso de obra maestra, sí, el mismo que tilda a "El bueno, el feo y el malo" de celebérrima estupidez) la audiencia puso en el punto de mira y fue a por ella a cuchillo. Pero, ¿acaso merece tanto odio? ¿No debe tener un punto intermedio? La respuesta es no y sí, respectivamente.


Situémonos un poco: habían pasado casi veinte años entre la tercera parte (Esa protagonizada magistralmente por el tándem Ford-Connery) y esta cuarta, por lo cúal el cambio era evidente. Yo siempre pienso que a la hora de continuar una saga que lleva años en la recámara hay que darla cierto giro, para que no caiga en la auto-parodia. Es el caso de la última trilogía de Star Wars, que no aporta nada nuevo. En cambio Indiana Jones 4 (llamemosla así para abreviar) sí que introduce nuevos conceptos, que permitirían desarrollar aún más el personaje, sus filias y fobias y su relación con los demás. Sin embargo no lo hace. ¿Porqué?


Empecemos por lo obvio: el guión. En esta ocasión la trama arqueológica sigue la idea de un reino sudamericano en el que influyeron los extraterrestres. De dos creadores como Lucas y Spielberg, algo obsesionados con los seres de otros planetas, resultaba evidente que algún día darían a ese palo en la saga de Jones. Y realmente la idea es muy buena: se fantasea con la existencia de alienígenas y que pudieron influir en nuestro mundo, en las antiguas civilizaciones. Y al que venga ahora a decirme que eso es absurdo y un sin sentido le pregunto: ¿acaso un arca de oro puede calcinar nazis en cuestión de segundos? ¿una secta con miles de niños esclavizados en la India y nadie lo sabía? ¿el Santo Grial? ¿SALVAR A SEAN CONNERY CON EL SANTO GRIAL? Si todos esos argumentos no son, como mínimo, impensables, este tampoco. La trama se sustenta, es coherente y se sigue bien, a pesar de anacronismos e inexactitudes históricas que ya son un tópico en la saga, inevitablemente. Pero el problema del guión no reside en esto, si no en cómo se conecta con los personajes.
Veamos, anteriormente todas las reliquias que el Dr. Jones buscaba servían como un "McGuffin" para avanzar la trama, para conectar al personaje de Ford con otros personajes y hacerle evolucionar: en el Arca Perdida le vimos reencontrandose un amor de juventud; en el Templo Maldito su lado más humano ayudando a salvar no solo reliquias si no a todo un poblado, y en la última Cruzada retomando sus fobias de juventud y sus problemas familiares. Sin embargo, en esta cuarta parte el problema reside en que la trama arquológica es... demasiado eso. Demasiada trama. Se centran mucho en ello y los conflictos que aparecen durante toda la cinta como la paternidad de Jones o su reencuentro con el personaje de Allen se tocan con pinceladas breves y fugaces, con chistes algo forzados (ahora mismo recuerdo el de la serpiente). Lo que podría ser una ocasión magistral para hacer que el Dr. Jones conectase con su pasado, presente y futuro se desaprovecha centrándose demasiado en la trama de la película, lo que nos lleva a redirigirla como un producto de serie B en lo que se refiere a su historia.


Este problema se acentúa con lo que a mi me parece lo peor de la película: el reparto. Para empezar, Harrison Ford está descuidado, agotado y mayor, lo que impide darle credibilidad a la cinta. Le acompañan Shia LaBeouf en uno de sus peores papeles (si acaso alguna vez tuvo alguno bueno) como niñato repelente y con gomina. Karen Allen muy desaprovechada, con una actuación que bebe demasiado de la originak y cayendo en la autoparodia. Y luego está John Hurt, un actorazo de los pies a la cabeza en un papel que dándoselo a un secundario hubiera brillado más. Pero no hay mayor fallo en el reparto de esta película que Cate Blanchett, posiblemente la villana más esteriotipada y forzada de la saga
Yo siempre creo que los villanos deben parecer lo más normales posibles para infundir el mayor miedo concebible: tanto en la primera como tercera entrega teníamos arqueólogos que se pasaban al lado de los nazis, y en la segunda parte todo un palacio de la India con majarajá incluido formaban parte de un culto pagano. Aquí, el villano que encarna Blanchett cae, como muchas cosas en la película, en la parodia y la burla: ya se presenta con extremada sobreactuación y con atributos rebuscados e indiferentes, como poseer una espada, o mejor dicho, varias. Los soviéticos que la acompañan tampoco resultan tan temibles, pues recuerdan vagamente a los nazis solo que sin inspirar ni la mitad del miedo que estos. Tal vez ahondando más en ellos podrían haberse configurado mejor.


Como último aspecto negativo me gustaría recordar la gran carga de VFX que tiene esta película, que te obliga a cerrar los ojos. La imagen está sumamente retocada, mientras que numerosas escenas son vulgarmente insultadas con un exceso de VFX. Otras son completamente gratuitas, como la de Shia LaBeouf a lo tarzán en la selva o el vehículo supersónico del Área 51. Realmente, con algunos trucos de dobles y una mínima pizca de VFX podría haberse logrado un resultado mucho mejor, de carácter más artesanal y cercano a sus predecesoras, cuando los efectos eran mínimos.
Sin embargo, como he adelantado, la película contiene cosas buenas: a su manera y como producto de serie B funciona muy bien, con escenas que funcionan como pequeñas máquinas de escalofríos y emoción (la escena de las hormigas, la explosión atómica o la huida de los indígenas). Otras secuelas como "Jurassic Park 3" parten de lo mismo: un guión menor pero intensificar las escenas de acción y riesgo. No es malo ni mucho menos pero eso hace que inevitablemente se tienda a comparar y estas últimas resulten perjudicadas frente a las originales.


Con todo, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal no es una mala película: carece de la gracia que ahondaba en los guiones de sus predecesoras pero si se la toma como un ejercicio menor supone un verdadero entretenimiento palomitero, que ameniza la sesión con pequeños sustos espasmódicos y alguna coletilla graciosa. Es una parte perfecta para obligar a hacer una quinta que traiga un final más digno y complaciente a la saga del mejor aventurero del cine: el señor HijoputaJhon´s Henry "Indiana" Jones Jr.

Atte: Pibón del Barroco

miércoles, 24 de junio de 2020

SPOILERS Crítica MdT "Días del futuro pasado" (4x08) y ANÁLISIS FINAL de la TEMPORADA


Es difícil de explicar todo lo que esta serie ha significado para mí, pero facilmente puedo resumirlo en que ha sido de las cosas que más han influido en mi vida. Tal vez sin El Ministerio del Tiempo yo sería alguien muy diferente, para bien o para mal, pero eso no lo sabremos nunca. De lo que si podemos estar seguros es de que el final de esta cuarta temporada significa el final de algo: ya sea de la serie (cosa que dudo) o de una etapa de la misma, algo que me invita a soñar con una nueva temporada, pero cambiando bastantes cosas, como se deja entrever en el último episodio, titulado, acertadamente, "Días de futuro pasado".


El capítulo abre con una revelación: un niño es hallado muerto en las proximidades de el ministerio, y Salvador Martí confiesa a una incrédula inspectora de policia (interpretada con soltura por Marta Milans) el porqué del crimen. Ahora, nos introducimos en un relato iniciado seis meses atrás, tras el rapto de Julián en 2012. Tras dos órdenes de desaparición, una en la actualidad como agente del ministerio y otra en 2012 por orden de su esposa a la que logró salvar del fatal accidente Julián regresa al 2020 para contarles a todos lo que ha ocurrido: fue llevado al año 2070 por orden de la mismísima Lola Mendieta (aquí interpretada por Fiorella Faltoyano, lo que supone un error de continuidad a mi parecer) que se halla sorprendentemente mayor para haberse tomado el fluido garcía y llegado al 2065 y esperar cinco años. En el futuro ella le explica a Julián que conoció a un hombre, Juan Salcedo, que se apoderó del anacronópete y creó una sociedad totalitarista (lo de fascista no me parece acertado) en la que se vive del pasado, robando alimentos, agua o niños de otras épocas, pero también se viaja al futuro, para adelantarse a los acontecimientos venideros tales como revueltas o guerras. Esta sociedad incluye también numerosos y agradables guiños a productos actuale (Cuéntame, Saber y Ganar, Terminator, Bertín Osborne...). En resumen, este futuro distópico supone una verdadera delicia para los espectadores, perfectamente elaborado e hilado: pero, ¿no se podía viajar más allá del año actual, no? En principio no, pero esta duda es solventada con el anacronópete: en un mundo con máquinas que te dejan en el lugar y momento exacto, las puertas son inútiles, y aunque siguen existiendo, se destinan a tareas menores. Así, tras esta revelación, el Ministerio del Tiempo actual se pone en marcha para encontrar al más lejano antepasado posible de Juan Salcedo que, si no lo recordaís, fue el amigo pelirrojo Dani Pérez Prada que apareció como el falso gestor en el episodio seis. A propósito, en el relato del futuro dan una teoría que me ha gustado bastante: ese futuro es producto de todos los pequeños cambios que han tenido que hacer en la historia para que, paradojicamente, esta no cambie. Una buena visión de nuestro tiempo...


Ahora, en una secuencia del más puro cine de ciencia ficción, los intocables de Salvador Martí (ahora se entenderá) viajan a 1890 para raptar a un antepasado de Juan Salcedo. Tras un tiroteo con las "amables monjas" que custodiaban al bebé (y tras protagonizar un buen homenaje a "Los intocables de Elliot Ness" que a su vez homenajeó al "Acorazado Potempkin") los agentes vuelven ilesos al 2020, con el bebé en sus manos, que se lo ceden a Salvador. Ahora llega una de las escenas más intensas de la serie, resuelta de forma magistral: hiela la sangre ver a un Jaime Blanch atormentado por el crimen que ha de cometer, intentando sobrellevarlo con alcohol y bajo el terrible llanto de la criatura. Con unos planos que podría haber rodado perfectamente Terry Gilliam, Salvador se pone a ello... Por suerte, el crimen es detenido por la inspectora de policía, que llega del futuro para evitar la muerte de la criatura, con la ayuda del mismo Ernesto.


Aunque el crimen es evitado aún quedan cuentas pendientes. Para enterarnos de ellas retomamos al noviembre de 2020, cuando inicia la historia. Ahora no hay bebé muerto, pero si un Salvador cansado, dimitiendo de la entidad y cediéndole el puesto merecidamente a Ernesto (en este blog somos pro-Ernesto y cuenta fan número 1 a Juan Gea). Así mismo, deja una carta, agradeciendo y recordando a todos los personajes por su entrega y sacrificio, así nos enteramos del destino de todos: Irene ha abierto un departamento para la memoria de mujeres olvidadas en el ministerio, Angustias tal vez gane la lotería (¡la pensión la da para muy poco!), Alonso y su familia se marchan a La Haya, dóne Elena ha encontrado trabajo; Carolina a aceptado el bebé antepasado de Salcedo (cambiando así la historia, claro) para cuidarlo, y finalmente, Julián ha logrado salvar a Maite, traerla al presente y ambos esperan un hijo. Por fin Julián, por fin. Pero lo más importante: Pacino. 


En uno de los momentos más emocionantes de la temporada (y de la serie) vemos a un hombre de espaldas, armando un artilugio dentro de un maletín. A continuación, aparece un coche en un campo de cultivo: un anacronópete se para ante él y baja Lola. Y el hombre del coche era, nada más y nada menos que un Pacino envejecido, en 2065, que por fin, tras 45 años puede reencontrarse con Lola. El porqué se encuentran allí o porqué Lola con el anacronópete no viaja al 2020 y rejuvenece no importa (a ver, importa pero mejor no pensar en ello), lo importante es que Pacino coloca una bomba en la máquina y ambos se marchan para vivir juntos todo lo que puedan. A lo lejos la máquina explota y un fragmento de esta se choca con la cámara, dando pie a los crédito (que por alguna razón TVE cortó antes de tiempo). Así concluye la temporada. Una temporada que cierra con un futuro feliz para todos sus protagonistas, pero cosiendo por completo las heridas de estos, lo que nos da a entender un final: ¿de la serie? No lo parece, tras los buenos datos de la temporada, ¿de una etapa? Eso probablemente. Veo una nueva temporada sin muchos personajes, como Salvador, Alonso o Lola, pero brindandonos algunos que no han tenido demasiado desarrollo en esta, como Carolina, una delicia de personaje que ha contado con las apariciones exactas para dejarnos con la miel en los labios.


En conclusión: esta temporada cuatro cierra, cierra algo que en un futuro sabremos. Ha sido una temporada bastante redonda, con un desarrollo muy intenso de los personajes, y un buen equilibrio entre ellos y la historia: nos reencontramos con viejos personajes que no tuvieron tanta relevancia en la temporada 3, como Amelia o Velázquez, pero además personajes históricos como Lorca, Franco, Picasso o Felipe II, que marcaron la serie, vuelven a aparecer. También nuevas historias, que unen pasado y presente, ya sea de carácter emocional como el sensacional episodio de Emilio Herrera o el desternillante reallity de Fernando VII. Ha gozado de ciencia ficción de la  mejor y más pura, así como de comedia y acción. Una temporada muy equilibrada en todos los sentidos, y que cierra de una manera sensible y bien intencionada. Tal vez, en mi opinión, la reste nota las paradojas y las incógnitas del último capítulo, pero joder, lo admito, lloré con la escena final. Y pocos productos audiovisuales me han hecho llorar. De hecho mis ojos se humedecen recordando la escena (tal vez porque tengo de fondo a Andy Williams cantando el tema de Love Story) y el sabor agridulce que me ha dejado lo recordaré como uno de los puntos altos de la serie. Con todo, no quisiera extenderme más, y cómo tampoco quiero acabar de forma melodramática, adjunto mi Top 8 de los episodios de la temporada, aunque vamos, todos podrían ser el número 1:

1
4x03: BLOODY MARY HOUR


2
4x05: DESHACIENDO EL TIEMPO


3
4x07: PRETÉRITO IMPERFECTO


4
4x6: EL TIEMPO VUELTA


5
4x08: DÍAS DEL FUTURO PASADO


6
4x01: PERDIDO EN EL TIEMPO


7
4x02: EL LABERINTO DEL TIEMPO


8
4x04: LA MEMORIA DEL TIEMPO 


Ha merecido la pena.

Atte: Pibón del Barroco

lunes, 22 de junio de 2020

INSOMNIO: La mejor película de Christopher Nolan


Tal vez me precipite demasiado al distinguir este thriller de 2002 como la mejor película de Christopher Nolan, dado que me faltan por visualizar la trilogía de Batman, "Memento" y por supuesto, "Tenet". Sin embargo, del resto de películas de su autoría que he visto, "Insomnia" (o "Insomnio", castellanizado) es la que más me convence, y contemplo en ella una pequeña joya muy alejada de los cánones de su director. Tal vez por eso me guste. Porque lo cierto es que a mi me sucede con Nolan lo que a muchos les sucede con Tarantino o Kubrick: no lo pillo por ningún lado. Cederé un poco diciendo que no me parece mal director, al contrario, en ese campo es un maestro indiscutible, un genio de lo visual actualmente, sin embargo, sus películas nunca me llenan. Se quedan a medio camino del entretenimiento y el aburrimiento, y no logro conectar con ellas.


Cuando veo una película de Nolan veo películas efectistas: escenas de acción impecables que se cruzan con tediosos melodramas generalmente protagonizados por un hombre solitario, muchas veces viudo ("Inception", "The prestigie", "Memento", "Interstellar", en serio Nolan, ¿que te pasa?) que arrastra problemas y confrontaciones del pasado y debe sobrevivir con esos fantasmas a una aventura insólita, apoyada siempre en un guión tan original como rebuscado, complicado y carente de gancho. Su estructura es muy repetitiva y por ende, una vez la he visto en una película no puedo tomarme en serio el resto de su filmografía. Me gustó mucho "Interstellar", pero el resto no. Y temo que de haber visto antes "Inception" no me hubiese gustado luego "Interstellar". Reconozco eso sí, que le va mucho mejor con el montaje que con el guión para dar giros en la película y sorprender al espectador, como ocurre en "The prestigie", pero claro, eso es mérito de Lee Smith. Sin embargo, entre toda su filmografía si hay una película que me gusta bastante y que curiosamente suelen tildar cómo su obra menor. Es como lo que a muchos le pasan con "Jackie Brown" de Tarantino, solo que "Insomnia" sí es buena.


Y es que "Insomnia" se aleja de los railes de su director para ofrecernos una historia abrumadora, inquietante y tortuosa, todo bajo una atmósfera terrorífica y en la que el director juega con el tiempo en primera persona, sin necesidad de maquinaria astrofísica o presupuestos estratosféricos. Una película que según entra, parece un thriller de domingo tarde en Antena 3, pero con el pasar de las escenas se eleva a una notable mezcla de Seven y Fargo.


Cómo he dicho antes, una de las cosas que más me gusta de esta película es como juega con el tiempo, pero antes, situémonos: en "Insomnia" se nos presenta un remake de una película nórdica de algunos años antes, en la que un policía (aquí enfrentado por Al Pacino) debe hallar al culpable del asesinato de una joven en una localidad dónde nunca se pone el sol. Y eso es un punto interesante, porque de esta manera el ambiente alcanza cotas de magistralidad: las consecuencias de este hecho no son meramente ambientales, es decir, la película aparte de ofrecernos un entorno terrorífico, que difiere a las películas usuales de crímenes en las que las escenas más terroríficas se suceden de noche aquí tenemos una película completamente iluminada, a la sombra del día. Este hecho es lo que provoca al protagonista un terrible insomnio que le impide aclarar su mente, su conciencia. Y es que, cómo era de esperar, en esta película Nolan también sitúa al personaje al borde con sus problemas personales que le hacen tiritar en su mundo profesional. Sin embargo, aquí resulta mucho más interesante, pues el problema aparece al inicio de la película y el protagonista ha de enfrentarse a este durante todo el metraje de la misma. Es decir: estamos acompañando al protagonista en una carrera a contrareloj, de la que sabemos como ha iniciado y también sospechamos como va a acabar pero en cualquier momento puede venirse a bajo. Obviamente el trabajo de Nolan con la cámara y la fotografía es esencial, pero el plato fuerte viene de un Al Pacino extenuante, agotado, que transmite más de lo que cualquier otro actor podría transmitir en ese mismo papel. El trabajo que hace en "Insomnia" lleva al espectador a cogerle de la mano y acompañarle en la caza del temible asesino: Robin Williams. Este también traza un papel magistral, que borda lo terrorífico en un papel aparentemente afable: aquí se emplea la de Seven: ¿acaso el fin justifica los medios? ¿Conviene llevar a la cárcel a un momentáneo inocente que en un futuro se tornará un psicópta, y liberar al asesino que siempre mostró una personalidad apacible? Williams es el engranaje para que una buena película sobre un asesino se convierta en un ejercicio filosófico, de aparente respuesta simple, pero que corre el peligro de caer en un debate intenso y maquiavélico. Sobra decir que Williams era un actor genial, y que verlo al lado de Al Pacino es uno de los gustos cinematográficos más soberbios de la historia del séptimo arte. La pareja es respaldada por Hillary Swank en un papel normalito, que no aporta demasiado pero tampoco la excede metraje como para desacreditar el film. También rodean al trío una serie de personajes secundarios esteriotípicos, pero que en la atmósfera deprimente y helada de Nolan cobran sentido y gracia. 


Respecto al tiempo, llevo refiriendome a ello en todo el párrafo anterior: el tiempo es en primera persona, puesto vemos los hechos como suceden acompañando al protagonista, sin embargo, es tratado con magistralidad haciéndonos parecer una película de hora y media una santada de tres o más horas: el tiempo pasa muy lento, como los días (para el personaje de Al Pacino parece que no llega el momento de descansar, y aquí se demuestra a la perfección lo que quiero decir), que es todavía más ralentizado por los temas musicales y las escenas en silencio. Nolan es un director que presta mucha atención al sonido, y aquí más que nunca: evita los ruidos innecesarios, para lograr un ambiente hostil, muerto y axfisiante. Se me ocurre a priori la escena en la que Al Pacino entra en la casa del asesino y este le espera afuera, de perfil, respirando lenta y tensamente a que su enemigo de algún paso en falso, y viceversa.
El tiempo en Nolan también representa los problemas personales: la falta de tiempo o el exceso de este, como se ralentiza con las tragedias y se apresura con los goces, etcétera. Aquí el tiempo no es una mujer o una familia: aquí es vida. La película traza un mensaje sobre la vida y la juventud, sobre como si esta cae en malas manos se desvanece. Son los adultos los que deben preparar a la juventud para el futuro, creando de antemano un mundo mejor, sirviendo de inspiración (como lo es Al Pacino para Hillary Swank) y librando el mundo de todos los peligros posibles. Además, la juventud es todavía más efímera que la vida, y eso ha de tratarse con cuidado.


Concluyendo: Insomnio es una película magistral, que juega con el tiempo de manera diferente y mucho más cuidada al resto de películas de Nolan, aportándonos un relato lento, tal vez tedioso por momentos, pero necesario, con un manejo del suspense que viene precedido por el silencio y la soledad que transmite la atmósfera de la película. La cinta alcanza la gloria con las interpretaciones de los protagonistas, y resulta un relato cruel y duro de la lucha entre la vida y el trabajo, así cómo de los peligros que acechan en el futuro. En este film, Nolan emplea la más absoluta sencillez para entregarnos un trabajo único, llano e impecable de un Nolan que tristemente se iría por las ramas en el futuro.

Atte: Pibón del Barroco

miércoles, 17 de junio de 2020

SPOILERS Crítica MdT "Pretérito imperfecto" (4x07)


Que decir de Fernando VII: uno de los personajes más despiadados, crueles y maquiavélicos de nuestra historia. Tirano sanguinario que esclavizó a un pueblo que le había dado todo. Pocos reyes en la historia han resultado tan horrendos como él, y sin embargo, como eje central del penúltimo episodio de esta temporada, ha resultado un alivio cómico tremendo, algo que se echaba en falta en esta tanda de episodios. Tal vez por necesidad o por humillación, han hecho con Fernando VII un episodio tan divertido que resulta equiparable a "El Monasterio del Tiempo". Y por supuesto, nos han dejado con la miel en los labios para el próximo capítulo.


La trama, tremendamente divertida, inicia con el monólogo (muy acertado, por cierto) de lo politicamente correcto, que un mediocre actor pronuncia en un solitario garito, observado por Salvador. Su encuentro no es casual: buscan un doble para el rey Fernando VII, quién, convaleciente, se muere en 1832, un año antes de lo previsto. Le rodean otros personajes interesantes pero no menos déspotas que él, que también ansian el poder: su hermano Carlos María Isidro de Borbón y su esposa, María Cristina. La solución es traerle al presente y que un doble le reemplaze, claro, sin que este sepa su verdadero propósito. El elegido es Cucalón, el monologuista infortunado que conoce Salvador. No es casualidad, pues el actor que da vida a este actor es Juanjo Cucalón, por lo cuál suponemos que es una parodia o un "basado ligeramente en hechos reales" el hecho de que se apelliden igual. Podríamos decir incluso que se interpreta a si mismo pero en fin, lo importante es su gran parecido con Fernando VII.


Para que acceda a interpretar al rey le engañan, haciéndole creer que va a participar en un nuevo reality, uno de carácter "histórico" (he aquí una pulla excelente a la telebasura de este país que tanto ha pisoteado en los audímetros a nuestro Ministerio), y su labor será estar tumbado y convaleciente. Claro que eso no será así y nuestro Cucalón hará lo posible para obtener protagonismo y ser coronado como "rey del edredoning" en una de las escenas más desternillantes de la serie y sorprendentemente bien llevada. De igual manera, la dirección de Koldo Serra es notable en este capítulo y genera un entorno mucho más creíble, lejos de serie de televisión y más como una película. Y que decir de las excelentes tomas en la Granja de San Idelfonso (esos escenarios naturales en esta temporada son una auténtica delicia) acompañada por una buena fotografía e iluminación.


Con todo, el capítulo deja momentos memorables y una química brutal entre todo el reparto. La trama se soluciona descubriendo que estaban envenenando al rey con arsénico, por lo que en la actualidad le dan el tratamiento necesario (y después Salvador le da un repaso). A Cucalón le pasa lo mismo (justo recitando un monólogo de "El mercader de Venecia") pero el rápido actuar de los profesionales médicos (Castellar, quién ante todo es médico, como bien deja claro en unas citas memorables) le salva la vida, dando pie a un quebradero de cabeza entre los conspiradores, entre los que se encuentra su hermano Carlos María Isidro. A todo esto hay que mencionar que en el Ministerio se lo pasan de miedo observando como se desarrolla la situación con las cámaras ocultas que hay en los aposentos.


El capítulo no queda exento de momentos drámaticos, muy bien llevados, como la charla entre Alonso y Pacino sobre el amor y su pérdida, o cómo Alonso pone en duda su lealtad a un rey que hizo tanto mal en su pueblo. Pero la trama dramática por excelencia vuelve a ser por enésima vez Julián y su pasado. Aunque es una cosa más que requetevista, hila perfectamente con el próximo episodio, pues al final de este, yendo Julián a ver a Maite antes de su muerte, un par de malandrines le secuestran y le llevan a... ¿el futuro?


En definitiva, "Pretérito Imperfecto" compone un episodio tremendamente divertido, agradable y notable en todos los aspectos, que nos deja expectantes con su final. Deseoso estoy de ver como hilan con el episodio del martes que viene, que promete muchas sorpresas y un final digno. Solo espero que no sea un final final...

Atte: Pibón del Barroco.

martes, 16 de junio de 2020

CÓMO se HIZO "Vivir así es morir de VIH": Mi película.

Si estás leyendo esto es porque has llegado desde mi último vídeo de YouTube (o por lo menos, el que lancé a fecha del 16 de junio de 2020), porque mi blog no lo lee ni Dios. En fin, en ese vídeo he dicho que para contar el cómo se hizo la película emplearía una entrada de mi blog y no un vídeo, porque sé que no a todo el mundo le interesa y la gente que se mete en el vídeo lo que quieren es saber la fecha de estreno de la película o cuanto va a durar. Para tí, amable visitante, te voy a contar como se ha hecho esta película que romperá todos los esquemas del cine (por lo menos del cine de clase B o casi Z): "Vivir así es morir de VIH: La biografía inbográfica de Freddie Mercury (Basada ligeramente en hechos reales)"


Pero antes de hablar sobre "cómo se hizo" la película, conviene hablar de la trama de la misma, que se puede resumir así (a pesar de que no quisieron incluir una ficha de la misma en FilmAffinity" por no estar en Imdb):  "Esta sátira biográfica, realizada por Pibón del Barroco, muestra los últimos años de vida de Freddie Mercury, en los que lidia con sus problemas personales y profesionales. En su camino se encontrará con otras personas que le ayudarán a entender que lo más importante en esta vida es el amor propio. Vagabundos, flautistas, críticos, personajes históricos y actores encarnados con la maestría de la cutrez que Pibón del Barroco destila en sus vídeos."  Por ende y como aclaro al principio esta película es una SÁTIRA: no es un biopic, ni nada remotamente parecido. Lo único real son ciertas escenas y el hilo de la trama, bastante exagerado tal vez, pero sin la intención de dar una visión real de la vida de Freddie Mercury. Es más bien una figura que he empleado para contar ciertas cosas que me interesaba decir, pero eso mejor lo dejamos para un análisis de la película (que algún día haré). Lo importante es que se debe tomar como una sátira, como algo burlesco, pero sin ánimo de ofender a la memoria o recuerdo de alguien. Tomensela con comedia.


Ahora bien, ¿cómo surge esta película y como se hizo? Me gustaría aquí recalcar que sí, es una película, dado que dura más de una hora, pero esto no siempre fue así: hace un año ví la aclamada película "Bohemian Rhapsody", que hablaba de los primeros y más exitosos años de Queen enfocándose en la figura de Freddie Mercury. Si bien la película tiene sus logros, a mi no me gustó demasiado la interpretación de Rami Malek. Creí que estaba bastante sobreactuada así que me puse a investigar, a estudiar la figura de Mercury y sus relaciones con el resto de miembros de su banda (Es justo decir que no sabía mucho porque nunca me interesó demasiado). Cuando investigué y comparé con la película mi disgusto fue a mayor: la película parecía más una parodia que un documento biográfico, y para parodias ya estaba yo, así que se me ocurrió hacer un vídeo paródico sobre Freddie Mercury, en la línea de los que hice sobre Goya y Mozart, para iniciar una segunda temporada de "Personajes del Ayer en el Hoy":


Así que me puse manos a la obra: improvisé un guión y compré unos bigotes y unas camisetas de tirantes, y aproveché que no había mucha gente esos días en el Instituto para rodar algunas cosas con amigos y profesores cómplices. Y salió genial: estuvieron muy dispuestos y nos lo pasamos muy bien, y el material era realmente chulo. Desde aquí saludar a Juanjo y Silvia, dos de las joyas de la película. Algún día sacaré las tomas falsas que hice con ellos, porque son desternillantes. También agradecer a Sandra, Ainhoa y por supuesto Miguel, que aportan el fondo perfecto para una de las escenas cumbres de la película. Sobre todo Miguel, que algún día le haré una película solo para él.


Pero todo se acaba, y ese curso acabó, así que me dispuse los primeros días de verano a editar el material. Sin embargo, cierta pereza y desgana me impidó continuar, además que me quedaban escenas por rodar y no veía el momento. Con todo, lo dejé en la recámara y disfruté del verano. Al volver a clases mucha gente me preguntó por la película (sí, si, antes que yo ya había gente hablando de esto como una película) así que me dije "no debo defraudarles". Y salió justamente algo que me dió el impulso necesario para continuar: "Joker". La aclamada película del año pasado me ayudó, como pocas cosas me han ayudado, a proseguir con esta película. ¿Porqué? ¿Qué tiene que ver el Joker con Freddie Mercury? Señores, ¿en que traíler creen que se basó el que hice para la película?


Pues bien, este traíler lo realicé basandome fundamentalmente en el de la película anteriormente mencionada. Por supuesto, grabé ciertas tomas nuevas, pero aún con ello, el traíler era semi-falso: en realidad nunca iba a haber una película detrás, si no el corto que empecé en junio, para el que ya había rodado las escenas restantes casi al completo. Sin embargo, a la gente le gustó muchísimo el tráiler, y al ver las reacciones supe que eso necesitaba algo más grande que un simple corto. Necesitaba una película de verdad, con mensaje, con historia, con gancho. Así, volví al guión, lo readapté un poco, improvisé bastante y proseguí grabando. Sin embargo, la presión de los estudio y otra caída de las ganas hicieron que en torno diciembre y enero volviese a para la producción de mi película. Por suerte o por desgracia, en marzo se inició el triste confinamiento, y ahí dije publicamente que lo peor de estar en casa es que ya no tenía excusa para no continuar la película. Y no me equivocaba. En estos meses he ido readaptando el guión, rodando, montando y trabajando exhaustivamente para que, finalmente el dos de julio, la película pueda lanzarse.


En fin, que con todo esto ha dado más vueltas que una peonza... Recuerdo haberme comido la cabeza para dar coherencia y cohesión al guión, y a la par que rodaba, editaba y montaba... Algunas escenas eliminadas sin querer y vuelta a rodar... Intentar cuadrar mi labor de director con la de actor, convencer  a amigos para prestar su imagen y voces... En fin, que si a mi me cuesta hacer esta gilipollez a saber lo que le costará a Tarantino o Spielberg rodar una película "de verdad"(Y eso que todavía me quedan cosas por pulir o ajustar de la película, pero vamos ya son minucieses). Aún con todo estoy muy contento con el resultado, muy orgulloso de haber llegado hasta aquí y muy satisfecho de que la gente que ha participado en la película se lo haya pasado bien. Soy consciente que el film tendrá escenas que no serán del agrado de todos, cosas raras y humor algo extremo a veces, pero lo compenso (en mi opinión) con cierta ternura final y alguna sorpresa de sonrisa agridulce. Ah, y la banda sonora es la hostia. 


Finalmente recordaros de nuevo que la película se estrena el dos de julio de 2020 a las 20:00. Ah, y recordaos que hay un sorteo en marcha en el que regalo el guión de la película (o como he aclarado, de cierta parte) firmado por mi. Para participar, una de dos (o ambas):
-Retwittear este tweet en el que pongo el enlace al vídeo:
-Subir una historia a Instagram etiquetándome (@_barroker_) y con el enlace del vídeo:
Recordar que si haceís ambas cosas os las cuento como dos, pero no me vale que retwetteis cada día o subaís la historia cada día. Solo un intento por red social, piratillas. Teneís hasta el uno de julio a las 23:59 y el ganador lo anuncio al día siguiente. Participad, cojones.


Muchas gracias. Os quiero mogollón.

Atte: Pibón del Barroco