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miércoles, 10 de junio de 2020

SPOILERS Crítica MdT "El Tiempo vuela" (4x06)


Hace un par de años se lanzó el segundo cómic de la serie: "Mi Tiempo se agota", en el que asistíamos a una de las primeras misiones de Lola Mendieta: salvar la vida de Emilio Herrera, el genio granadino que inventó una escafranda en la que se basarían los ingenieros de la NASA para preparar los trajes del primer vuelo a la Luna (1969). Si bien el cómic y el capítulo que hoy nos toca guardan diferencias, mantiene el mensaje fundamental: dar a conocer a Emilio Herrera, uno de los tantos genios olvidados de este país. Y el capítulo que ayer se emitió (que contiene una jugosa y divertida referencia al cómic) resulta de tal sensibilidad y belleza que ya se ha posicionado como uno de los mejores de la temporada.


El capítulo vuelve a traernos el mejor Ministerio: no hace falta misión al uso, ni tampoco las coletillas cómicas, ni mucho menos a la plantilla habitual: Pacino, Julián y Lola no están, pero sí Alonso, aunque sus intervenciones son las justas para que no le demos por desaparecido también. Más que un error es un completo acierto, pues trasladan el epicentro del episodio al jefazo de la serie: Salvador Martí se enfrenta en este episodio a su pasado, que una vez fue su futuro. Con este episodio, Jaime Blanch debió de pasarserlo en grande, y nosotros también. Ya era hora de verle fuera de su despacho algún día, y lo hace acompañado de uno de los temas más desconocidos en este país: nuestra exquisita tradición científica.


La premisa del episodio es sencilla: Einstein aparece asesinado en un hotel de Madrid, y Emilio Herrera es acusado del asesinato. Angustias le muestra en privado la noticia a Salvador, quién decide arreglar el asunto por sí solo. Así nos metemos en una espiral de acontecimientos que relatan, de forma cuasi paralela, la vida del subsecretario con la del científico español, al que, a propósito, salva de ser culpado del crímen. Sin embargo, como he adelantado, eso es solo el principio de la espiral, pues al volver al presente, Salvador observa atónito el fallecimiento del primer hombre que pisó la Luna, que para más inri no fue americano, si no ruso, país al que Emilio Herrera cedió su escafranda para iniciar el proyecto de alunizaje.


Así que nuestro jefe se pone en marcha de nuevo para evitar el que para él resulta más un robo que un regalo. Al visitar el Aeródromo de Cuatro Vientos de Madrid, Salvador puede advertir a dos eslavos junto a un avión, y convence a Herrera de esconder la escafranda pero, para sorpresa de ambos, está siendo robada por su ayudante de laboratorio. Tras un improvisado secuestro, se llevan a nuestros protagonistas a un lejano bosque para ser asesinados, pero Irene y Alonso llegan a tiempo para evitarlo. A propósito, mientras Salvador está fuera un asesor de presidencia llega al Ministerio para supervisar las cuentas y los gastos, y tiene sus roces con la plantilla habitual, entre ellos Velázquez. Con todo, al salvar a nuestros protagonistas, los agentes vuelven con Salvador al presente, y comienzan a despejarse las dudas...


Aunque nosotros veníamos vaticinandolo desde el principio del capítulo, Salvador revela que tal día como hoy (diez de marzo en la serie) se hacían cuarenta años de su primera misión en el Ministerio que, de forma burlesca, consistía en un tráfico ilegal de papeles intertemporal. Sin embargo, esa misión a 1889 también provocó que lograse salvar la vida de un niño al que una maceta iba a, literalmente, reventarle. De vuelta a su presente (1980) le asaltan las dudas, así que, ayudado por su compañera de trabajo, Sofía, investigan sobre aquel niño: nada más y nada menos que el mismo Emilio Herrera. Y de aquella investigación, surgió el amor. Ambos se casaron y, como explica luego Salvador, acudieron de incógnito a los momentos más importantes de la vida de Herrera, sin que le vieran, claro. Y por eso mismo Salvador tenía la imperiosa necesidad de acudir a las misiones en las que se viera involucrado. Otro ejemplo magnífico de como esta serie es capaz de reinventarse: una unión a través de los tiempos: a uno le salvaron la vida, al otro le permitieron conocer el amor. Cada uno agradecido con el otro. A propósito, el capítulo se inicia con una escena dolorosamente bella, en un homenaje a "UP" dónde se ve a la pareja paseando a lo largo de los años por el mismo parque, emocionados ante los niños que corretean a su alrededor, porque nunca tuvieron uno. Como bien dijo Salvador: "Emilio Herrera fue el hijo que nunca tuvimos".


El capítulo es entonces un melodrama fantástico, en el que combina flashbacks con la narración presente de manera extraordinaria. Combinar una historia tan fascinante como la del Sr. Herrera con la vida, hasta ahora desconocida, del subsecretario Martí ha dado pie a un resultado maravilloso, emotivo e interesante, que finaliza con un encuentro entre ese ángel de la guarda y aquel genio olvidado. Como siempre, la serie no da puntada sin hilo, y aparece en escena una roca lunar que cedió Neil Armstrong al Museo del Aire de Madrid en homenaje a la labor de Herrera, pero que fue robada en 2004, y esta vez, por nuestros agentes, que se la llevaron al ingeniero al París de 1947, ofreciéndonos otro maravilloso encuentro entre funcionarios y personajes, como ya va sucediendo varias veces esta temporada.


Además, el capítulo no se aleja del hilo de la temporada, pues al final da cierto giro de guión con la aparición de un intruso en el Ministerio, que ya veremos que nos depara. De momento, a esperar a la semana que viene, que ya será el penúltimo episodio y tiene parecer de echarnos algunas risas con él (tal vez lo único que hecho en falta en esta temporada). Ah, y para la gente que se queja de lo poco que apareció Einstein: era solo un McGuffin ;).

Atte: Pibón del Barroco

miércoles, 3 de junio de 2020

SPOILERS Crítica MdT "Deshaciendo el Tiempo" (4x05)


En ocasiones, en las obras de ficción que incluyan viajes temporales, viajar a un episodio o pasaje de la misma obra puede ser una apuesta arriesgada: o quedar un galimatías espacio-temporal sin pies ni cabeza, o queda una obra redonda, perfecta, que no desvirtua la esencia del argumento pero innova. Eso mismo ha pasado con el quinto capítulo de la cuarta temporada de "El Ministerio del Tiempo".Un episodio que se aleja de los cánones estructurales del resto aportando algo fresco y novedoso así como heredero de episodios similares, que rompían la idea de un viaje de ida y vuelta, como "El Tiempo en sus manos" o "Hasta que el Tiempo nos separe".


En el capítulo anterior veíamos como una misteriosa máquina a manos del perverso Díaz Bueno raptaba a Lola Mendieta. En este capítulo, Pacino hará lo posible para evitarlo, un capítulo que se lo lleva de lleno Hugo Silva en una interpretación llena de matices, alejadas del cañí que desprendía siempre su personaje y aportándole un drama magistral. A él se le suma el personaje que conocimos en el segundo capítulo, Carolina, interpretada por Manuela Vellés, que supone un soplo de aire fresco tras llevar a la extenuidad los personajes de Irene y Lola, y con total gracia y acierto protagoniza una de las mejores escenas ya no del capítulo, si no de la temporada: su encuentro con su otra yo. Porque a veces, el amor propio es más importante que cualquier otra forma de amar, como bien se demuestra cuando finalmente Pacino debe dejar que el tiempo vuelva a su curso.


Y es que, su ímpetu por rescatar a Lola le lleva a reescribir el tiempo tres veces, dándo tres resultados atronadores y que, por supuesto, solo recuerdan él y Carolina (que había sido ordenada por Irene en la línea temporal normal que vigilase a Pacino). Primero, al evitar que Lola viaje, Alonso y Julián son asesinados por la banda de Díaz Bueno, lo que deja a todo el Ministerio desolado. Tras remedir esto, Alonso y Julián son raptados por Díaz Bueno en una segunda línea temporal, y al retroceder al pasado les convierte en niños, lo que es un desastre para el futuro, claro. La pobre Elena ahora tiene que hacer de madre tanto de su hija como de su marido. Y finalmente, intentando atajar el problema de raíz secuestrando a Díaz Bueno, el Ministerio explota por una bomba colocada tiempo atrás (en cualquiera de las líneas temporales) por su banda. Todo un ejemplo de la más magistral ciencia ficción, de un buen guión y una catarata de originalidad.


Y todo sin necesidad de misión, de realizar escenarios y personajes nuevos para otro capítulo. Aprovechando ese as en la manga que no habían gastado, de dar un "Regreso al Futuro 2". ¿Era una apuesta arriesgada? Muchísimo, pero el resultado merece la pena. Y al final se demuestra lo dicho anteriormente: amar también es dejar ir. El capítulo nos da otra lección, que aunque presente en toda la serie, se acentúa aquí: el pasado es el que es, y no debemos cambiarlo (metaforicamente hablando en la vida real, claro). A propósito, quiero remarcar la dirección de este capítulo, magistral, y que sin ella hubiese perdido mucho (Pacino cruzando una puerta y por el otro pasillo saliendo, las dos Carolinas, las mismas escenas en torno a la última misión...) aunque yo con estas cosas siempre me pregunto: ¿Rodaran eso de nuevo o tirarán de archivo?


Tal vez lo que menos me ha gusado es la premisa con la que se vendía, que iba a cambiar la serie, que sería asombroso, etcétera, para acabar, finalmente, en su punto de partida. Todos siguen vivos, sigue bien, ¿pero como seguirá Lola? Es lo que más suspense me ha generado esta temporada. Veámos como sale de ahí y si, por algún casual, Díaz Bueno realmente no ha muerto. Sería una pena que mataran a su personaje de la forma en la que lo han hecho, tan abruptamente. En fin, solo el tiempo lo dirá.

Atte: Pibón del Barroco

miércoles, 27 de mayo de 2020

SPOILERS Crítica MdT "La memoria del Tiempo" (4x04)


Antes de desarrollar la crítica o análisis de este episodio, he de decir que, hace un par de años yo ya ideé una cuarte temporada de la serie, por supuesto, en mi intimidad y como hobbie, sin ningún tipo de relación con cualquier persona de la serie. El hecho de hacerlo fue meramente aburrimiento y mi creencia de que jamás habría cuarta temporada, por lo que me dí rienda suelta para tratar otros temas más complicados y llevar la serie hasta dónde yo quería. Lo curioso es que, entre los capítulos que escribí, había uno titulado precisamente "La memoria del Tiempo", pero que trataba sobre Dalí y su cuadro de nombre similar. También elaboré otro sobre el transporte de cuadros del Museo del Prado a Valencia durante la Guerra Civil. Muchas coincidencias que se quedan en, simplemente eso, meras y simpáticas coincidencias para mí. Ahora, en este nuevo capítulo de la temporada cuatro, nuestros protagonistas tendrán misión doble: descubrir quién y porqué ha robado varios cuadros del Museo del Prado (entre ellos "Las Meninas") durante su transporte hacía Valencia, y, averiguar porqué Picasso ha dejado de pintar el Guernia. Tela, telita, tela...


Para empezar, el capítulo ha gozado de una enorme promoción al subirse el pasado viernes el clip inicial del episodio, en el que aparecía Velázquez bailando en el ya citado museo al ritmo de la canción de trap humorístico "Velaske yo soi guapa?" muestra de nuevo de la genialidad de la serie: historia no solo son los generales, las batallas, las revoluciones, las mujeres o el arte. También el humor y los fenómenos de masas, tales como esta pieza musical que acumula desde diciembre de 2017 más de 10 millones de visitas en YouTube. En fin, retomando la trama, a la par que Velázquez nos hipnotiza en el Prado (me imagino que rodar allí sería una pasada, y aquí me surge la pregunta: ¿los guardas que aparecen en la escena son de verdad o figurantes?) en 1937 y en el mismo lugar, una figura encapuchada fotografía "Las Meninas". Al darse la vuelta reconocemos al villano más clásico de la serie: Alberto Díaz Bueno, el comendador. Suenan aplausos por parte de los televidentes: recuperar a ese personaje, inmortalizado por Francesc Orella, es sin duda uno de los puntos fuertes de la temporada que espero mantengan hasta el final.


La misión que concierne entonces a la patrulla (ahora Julián incluido, pero no Alonso, detalle que cuidarán en el próximo capítulo) es viajar a 1937 y descubrir quién ha robado la obra maestra de Velázquez. Por desgracia, en ese instante, un agente del Ministerio en el París de 1937 escribe avisando de que Picasso no está pintando el Guernica, cuadro que ya trajo de cabeza a los agentes en uno de sus primeros capítulos, como bien recuerda Julián. Así que el capítulo atiende a una doble misión: por un lado, Julián y Lola, conocedores de la Guerra Civil, viajaran al Museo del Prado para descubrir al ladrón de arte, mientras que Pacino, Irene y Velázquez deberán ir a visitar a Picasso (bien interpretado por Tony Zenet), lo que se traduce como un episodio de desarrollo simple, en el que no hay tanta cabida para momentos dramáticos ni sorpresas (la mayor hasta el final es la aparición del futuro amante de Lola, Carlos, al que, como recordamos, asesinó en 1943 por traicionar a Julián en un atentado contra Franco) pero si con numerosos tintes cómicos, la mayoría sobre los hombros de Velázquez, que se lleva la palma del mejor personaje del capítulo. Tal vez lo mejor de este capítulo es la habilidad de la serie para narrar un hecho completamente diferente con un elemento tocado de anterioridad, como es el Guernica.


Sin embargo, si que hay que culpar al capítulo de momentos algo más pesados, como el encuentro de Irene con Campoamor. No me malinterprenten, esta bien, pero no hilaba bien con el argumento central del capítulo, mientras que para la Srta. Campoamor un capítulo aparte hubiese estado fabuloso. Es ya buscar intentar menter lo feminista aunque no pegue ni con cola. En este capítulo hubiese ganado muchísimo más la trama amorosa entre Irene y Baker, algo mucho más sorpresivo. 


Continuando con la trama, esta alcanza el climáx cuando se descubre que el personaje de Orella es el villano principal, para sorpresa de todos los que le conocieron anteriormente. Además, el momento cumbre es el rapto de Lola por él, que la lleva a punta de pistola a su particular máquina del tiempo: el Anacronópete, una máquina que inventó el escritor español Enrique Gaspar i Rimbau años antes que la máquina del tiempo que ideó H. G. Well(e)s, lo que añade un plus genial a la idea de que pueden existir más formas de viajar en el tiempo en la serie que las puertas. Y aquí me gustaría alabar a los especialistas de VFX y edición, recreando de manera soberbia y magistral la máquina. Nunca me imaginé que en La 1 pudiese ver efectos especiales de este calibre. Mis mayores elogios en este episodio van para ellos.


El episodio es pues sencillo, pero que deja la puerta abierta y a lo grande para la semana que viene, en la que parece, volverán a esta semana para evitar el rapto de Lola. Todo un juego metáfisico con el que he soñado alguna vez y que, si lo hacen bien, podría traducirse como uno de los grandes episodios de la serie, sin necesidad de viajar a otra época o realizar otra misión: unicamente marcarse un "Regreso al Futuro 2". Por supuesto, espero que la trama de Díaz Bueno y el Anacronópete no cesen ahí, y aunque hagan paron en episodios siguientes, retome como el gran final de la temporada.

Atte: Pibón del Barroco

domingo, 24 de mayo de 2020

Mis actores preferidos

¿Que sería cualquier obra de ficción sin actores? Absolutamente nada. Desde la modelo que posa para un cuadro hasta el anciano que ofrece su mejor actuación tras toda una vida de películas, podemos identificar cualquier cosa en el arte como una actuación. Por ello, la actuación es un terreno difícil: hacerse un nombre entre todos y todos los que buscan sobresalir es algo casi imposible, y más aún, no caer en el olvido tras la muerte, como a muchos intérpretes les ha sucedido. Tampoco ser recordado por malas actuaciones, o sobreactuaciones o papeles de imbécil es notable, y para eso, casi mejor caer en el ya mencionado olvido. Por suerte, con los medios que disponemos a día de hoy podemos recordar y reviosionar cualquier actuación de la que haya registro, ya fuera en el teatro isabelino del siglo XVI o en una superproducción del Hollywood Dorado. Sea como fuere, a día de hoy cualquiera conoce uno o más actores que tiene como icónos, junto a deportistas, políticos, cantantes o demás profesiones reconocidas, pero, para un cinéfil empedernido como yo, hacer un top de mis actores preferidos es casi imposible (ya no digamos de los mejores de la historia) por lo que hoy, traigo una breve reseña de algunos actores y actrices que me han marcado y que puedo decir, orgullosamente, que están entre mis preferidos. Por supuesto, contemplo a la persona como tal, con todas sus actuaciones y su gama de registros, por lo que ya otro día elaboraré un top de mis actuaciones preferidas. Con todo, vayamos allá:


Para empezar, me gustaría recordar o citar a grandes actores que, por desgracia, ha perdido el cine. No me refiero a los retirados, si no a aquellos que ya han fallecido. Son entonces muchos más que los que siguen vivos, o por lo menos se recuerdan mejor o se les considera de mayor talento. No voy a mojarme mucho con eso porque vereís por aquí actores más carismáticos que talentosos, pero con todo, hay que ser justo, y recordar en estas líneas primero a los grandes actores que nos dejaron y que desbordaban talento a raudales. Empezaré primero con uno nacional: el señor Jose Luis López Vázquez, ícono del cine en blanco y negro español pero que también gozó de una favorable carrera en color. Su histronismo cómico y sus portentosas dotes para el drama, como bien demuestra en "La Cabina". Es también justo mencionar a Alfredo Landa, Manuel Alexandre, Sancho Gracia, Fernando Guillén (magistrales estos dos últimos en "La huella del Crimen") o la grandes Terele Pávez y Chus Lampreave. Si nos internacionalizamos, me gustaría destacar a actores del cine clásico, tales como Kirk Douglas, Jack Lemmon, Martin Balsam, el genial Cary Grant y el majestuoso James Stewart (Alan Rickman, más moderno), pero hay dos actores que me resultan sencillamente asombrosos: el Sr. Alec Guiness, el famoso Obi Wan mayor, pero también partícipe de la desternillante comedia "The ladykillers" y la gran ópera de aventuras "Lawrence de Arabia", y el que es ya uno de mis actores preferidos, el considerado mejor actor de la historia: John Cazale. Soberbio en "Dog Day Afternoon", "The Deer Hunter", "The conversation" y porque no decirlo, impresionante en El Padrino, tanto en la primera como en la segunda, dónde realiza una interpretación espléndida y unas escenas imborrables junto a su amigo Al Pacino (que por suerte, sigue con nosotros).

Antes de hablar de mis actores preferidos actuales en general, quiero hacer un inciso respecto al arte de actuar: la comedia. La comedia, el arte de hacer reír (que no reir) es sumamente complejo, y el que lo domina puede registrar cualquier otro registro actoral. Así, me gustaría recalcar a una serie de actores que si bien han sido recordados por una faceta cómica, también por facetas dramáticas. Prueba de ello son Roberto Benigni (Que en mi amada "La vida es bella" demuestra que es capaz de personificar ambos lados de la actuación, la comedia y el drama), Bill Murray, Jeff Bridges, Jonah Hill, Ryan Gosling, Mike Myers, Jim Carrey (en "Man on the Moon" hace una de mis actuaciones favoritas), etcétera, pero si hay uno que, en mi opinión, ha logrado un balance cuasi perfecto de la comedia y el drama, fue Robin Williams. Inolvidable en cualquier papel, magistral comediante, excelente actor dramático, fue todo un genio, que, por desgracia, tuvo un triste final. Pero la historia no le va a olvidar y le recordará con ternura y una sonrisa.
También es justicia mencionar aquí a los Monty Phyton, aún con pocas actuaciones dramáticas y más obsesionados por la escritura que la actuación, uno no puede parar de reirse con cada uno de sus delirantes sketches o películas, y además, como su propósito que fue, en muchas ocasiones, te hacen pensar. Unos de los mayores genios de la historia (me gusta decir que los Monty Phyton fueron a la comedia como lo que fueron Los Beatles a la música).

Ahora sí: mis actores (de otros géneros y vivos) preferidos. Tal vez no sean del gusto de todos y como he adelantado, en muchas ocasiones mis preferencias se guían más por las propias personas que sus dotes actorales. De todas formas, aquí cito a algunos: Leonardo Di Caprio, Mary Elizabeth Winstead, Julianne Moore, Jason Schwartzman, Frances McDorman, Scarlett Johanson, Heather Graham, Robert De Niro, Clint Eastwood, Joe Pesci, Harvey Keitel, Samuel L. Jackson, el asombroso Cristoph Waltz, la increíble Margot Robbie, Kenneth Branagh, etcétera. Españoles también, como Antonio de la Torre o Pere Ponce. Pero si tengo que escoger a tres actores, tres, de todos los actores que pienso (y otros muchos que no he caído en ellos, claro está), no lo dudo: Ewan McGregor, con interpretaciones sobresalientes (Trainspotting, Fargo III, buena revisión del Sr. Guinnes en las precuelas de Star Wars...), el carismático Pitt, Brad Pitt, que es de lejos ya uno de los mejores actores de la historia (cualquiera de sus interpretaciones es brutal) y sobretodo, la leyenda viviente, el indomable Al Pacino. Aunque en las últimas décadas haya regalado interpretaciones en películas reguleras, no deja de ser una leyenda que ha construído algunos de los personajes más increíbles de la historia del cine, y confío, siga haciéndolo.

Y así quedaría la cosa, ¿y vosotros? ¿Cuáles son vuestros actores preferidos?



 
Atte: Pibón del Barroco

miércoles, 20 de mayo de 2020

SPOILERS Crítica MdT "Bloody Mary Hour" (4x03)


Cuando ví este capítulo, lo que más me llamó la atención fue el hecho de que no incluyera en el título la palabra "tiempo", pero que no os detenga: eso solo es una minucia sin maldad en el que puede ser uno de los grandes episodios de la serie. Una odisea de sesenta minutos tan emotiva como emocionante, que recupera el aire clásico de la serie sin olvidar las innovaciones y mejoras visuales de esta y la anterior temporada. Una absoluta delicia. Vayamos pues a echarle un breve repaso:


La misión de este capítulo, por ende, la trama principal, nos sitúa más allá de nuestro país: la futura reina Isabel I (de la que tantas cosas se han escrito, hablado y rodado sobre ella) ha sido asesinada, algo que no sería un inconveniente si no fuese por el hecho de que cambia completamente la historia mundial: aunque en el capítulo, por falta de tiempo solo se aventuran a jugar con una imagen de un periódico en el que el Papa está dando misa en Londres y un par de referencias culturales, si nos paramos a pensar, la historia entera se reescribiría: no habría guerra con España, y personajes como Shakespeare o Francis Drake se perderían en el olvido, por no hablar de eventos como la ejecución de María Estuardo o la Conspiración de la pólvora... En fin, todo un problema que ya se aventura a resolver la mejor patrulla de la serie: Alonso, Pacino e Irene. En esta misión claro está, no faltaran personajes españoles que vuelven a tratar el tema del honor, la lealtad y la patria, con matices y puntos de vista, así como otros temas secundarios como la escusa de la locura para evitar que las mujeres reinen o los conflictos religiosos. Además, la historia es completada con cierto humor que esconde un sufrimiento y una pena infinita por parte del personaje de María Tudor, la reina "sangrienta"; pero también fea y vieja que nadie quería, todo enmarcado en un papel que borda a la perfección Rachel Lascar. La ambientación es espléndida, y las imágenes nos brindan unos parajes y unas sensaciones magistrales (ese ambiente lluvioso, esos fríos palacios y sus antorchas, etcétera).


Pero si ya la trama histórica es brillante, la trama personal que arrastraba la serie desde la temporada dos del conflicto amoroso no resuelto entre Julián y Amelia ya es sublime: el regreso de Aura Garrido y el trabajo que mantiene Rodolfo Sancho en su añorado personaje se fusionan para darnos unas escenas absolutamente magistrales. Todo un ejercicio de interpretación y guión a la altura del más alto Hollywood. Un tándem de reencuentro breve pero muy intenso, que, finaliza, como venía ocurriendo, con una puerta abierta. Quisiera entonces ahondar más en esto porque se me hizo el corazón un puño: tras despertarse del coma inducido, atormentado por sueños con Lorca, Julián (o Eulogio) grita "¡AMELIA!", así que a Salvador (y a la buena de Angustias) no le queda otra que pedirla ayuda para traer de regreso (no solo al personaje de Aura) a Julián a su presente. Para ello, Amelia no dudará en hacerle excarvar en sus recuerdos más dolorosos, como algunas de sus misiones o su difunta mujer, Maite, y por supuesto, para el final, recuperar la tensión amorosa (que no sexual) entre ambos, con dos fantásticos besos imaginados pero muy deseados por ambos. Y por supuesto, la puerta a Aura parece que se mantiene abierta...


Tras la misión principal, finalizada con amargas despedidas, entre ellas las de dos reinos destinados a enemistarse (aunque tanto Felipe II como María Tudor se esforzasen en lo contrario), parece que Julián, recuperado (aunque desconocemos hasta que punto), retoma su puesto de patrullero temporal. Una de las cosas que más me ha gustado de este capítulo es sobretodo la ausencia de los personajes de Lola Mendieta y Carolina, porque así el capítulo recupera y logra todo el aire clásico (clásico es decir, primera y segunda temporada) de la serie, y se concreta mucho más en lo que de verdad nos interesa. Aún así, me quedo con ganas de saber como proseguirá la historia del personaje de Vellés.


Y el broche de oro final para acabar el capítulo viene de Julián y su querido Federico: en un alarde por cerrar las heridas del pasado y agradecer todo cuanto puede al poeta granadino, Julián se lo lleva a 1979 a ver a Camarón cantar uno de sus poemas. Una escena de ternura infinita que, muy merecidamente, ya ocupa mi ranking de las mejores escenas de la serie, junto a la disputa Lope-Cervantes y a la muerte de Felipe II. Y esa frase... Esa frase de Lorca diciendo... "Entonces... He ganado yo y no ellos" es absolutamente magistral. A pesar de ser ciertamente contrario a algunas de las ideas de la serie, si algo como eso me hace pensar, ya tiene mi más absoluto respeto. Aunque la frase tal vez, se refiera más a la victoria de la cultura y el saber sobre la ignorancia que al propio fascismo y Lorca.... No sé, tal vez algún día podamos debatirla. Yo con ella finalizo ya este artículo sobre el que es, definitivamente, uno de mis capítulos favoritos.

Atte: Pibón del Barroco.

miércoles, 13 de mayo de 2020

SPOILERS Crítica MdT "El laberinto del tiempo" (4x02)



Y poco a poco nos llegan nuevos capítulos de esta maravillosa serie. Hoy, nos toca analizar el segundo episodio de la temporada cuatro: "El laberinto del timpo", guiño a la película de Almodóvar "Laberinto de pasiones" que es uno de los ejes de la trama de este episodio en el que, una mujer maltratada por su marido llega hasta 1648, dónde enamora a Felipe IV, lo que impediría que se casase con Mariana de Austria, dejando secuelas irreversibles en la historia de España y del arte (prueba de ello es que Velázquez no pintaría "Las Meninas", como bien nos recuerda en el episodio).


El capítulo, a simple vista, simple, da una vuelta de tuerca cuando, en la investigación para seguir los pasos de esta viajera en el tiempo (Carolina, interpretada por Manuela Vellés) se topan con Almodóvar, quién a contratado a un amigo de la infancia de Pacino para interpretar el papel que Antonio Banderas interpretaría en su película "Laberinto de pasiones" (de ahí el guiño que cito anteriormente). Así, lo que parecía una misión de rescate y vuelta a su época, se convierte en una doble misión paralela para evitar que dos de las grandes obras de arte de nuestro país desaparezcan. ¡A ver quién hubiera ido a los Óscars este año si no hubiera sido Banderas! Así, los agentes se ponen manos a la obra en un episodio muy simpático pero que no olvida el lado duro de las buenas cosas.


Con una nostalgia plasmada brillantemente, el episodio nos recrea la trama de Almodóvar inmensa en "La movida madrileña", uno de los movimientos artístios y culturales claves en nuestra historia. La recreación de los lugares y los trajes es sublime, sin caer en la parodia o la burla en ningún momento, como sucede con el personaje del director manchego, interpretado sublimemente por Carlos Santos. También se presenta el concurso "Un, dos, tres... Responda otra vez" tan recordado y mitificado, como el punto de partida del personaje de Carolina que, al ganar un apartamento en Torrevieja, halla allí la puerta del tiempo para escapar de su marido maltratador, en una subtrama que muestra otro de los episodios duros de aquellos años y que repercute hasta hoy: el maltrato doméstico. De igual forma se presenta la lucha de un personaje contra el sida, como consecuencia directa del ambiente festivo y desenfadado que supuso "la movida", sin dejar de lado la fuerza y la vitalidad para luchar contra la enfermedad que marcó muchísimo en aquellos años. Una trama perfecta, que acaba con una versión de "Life on Mars" de David Bowie bajo las lágrimas de Hugo Silva que otorga un broche de oro a este episodio.


No menos buena es la trama en la corte de Felipe IV, pero si más divertida, con la versión del famoso concurso en los salones del palacio, y en vez de pesetas o apartamentos, ducados y gallinas. Toda una genialidad que solo esta serie podría permitirse. Además, Edu Soto compone de manera brillante al monarca que fue apodado "el Rey Planeta", y que ya se suma a la lista de reyes que han aparecido en la serie. A todo esto, aparece Velázquez en otra de sus genuinas y brillantes apariciones, sobre todo cuando se encara con el jefazo que es Jaime Blanch (Pues pintará Las-Mo-no-nas). Por supuesto, la recreación de palacio es sublime, y no faltan los enanos y las obras de nuestro querido Lope de Vega.


Tal vez lo único malo de este episodio es la resolución de la trama anterior, la llevada a cabo en la corte de Felipe IV. Tras un breve discursillo de Alonso basado en las telenovelas de la uno, Carolina acepta liberarles. Y ya está. Fin de la trama. Ni aparece Felipe IV para detenerles ni nada, ni se paran ni absolutamente nada. Cojen, abren la celda y se van. Y tan tranquilos. A mi parecer, una resolución francamente burda, pero bueno, nada puede ser perfecto. De igual forma, Velázquez parece que va a tener más peso en el capítulo pero desde la escena en la que dice "Os acompaño" hasta el final solo aparece una vez, y es para cerrar las puertas del ascensor a un bebé (detalle genial pero que no compensa ese fallo de guión). Por último, felicitar la brillantez con la que Nacho Fresneda conduce a su personaje, transformado de rudo soldado de los tercios en un padre cariñoso, pero sin caer en el descrédito de su personaje.
Con todo, un episodio muy bueno hasta la resolución de la trama principal. No obstante, el final quedará marcado como uno de los mejores de "El Ministerio del Tiempo".

Atte: Pibón del Barroco