Buscador

miércoles, 20 de mayo de 2020

SPOILERS Crítica MdT "Bloody Mary Hour" (4x03)


Cuando ví este capítulo, lo que más me llamó la atención fue el hecho de que no incluyera en el título la palabra "tiempo", pero que no os detenga: eso solo es una minucia sin maldad en el que puede ser uno de los grandes episodios de la serie. Una odisea de sesenta minutos tan emotiva como emocionante, que recupera el aire clásico de la serie sin olvidar las innovaciones y mejoras visuales de esta y la anterior temporada. Una absoluta delicia. Vayamos pues a echarle un breve repaso:


La misión de este capítulo, por ende, la trama principal, nos sitúa más allá de nuestro país: la futura reina Isabel I (de la que tantas cosas se han escrito, hablado y rodado sobre ella) ha sido asesinada, algo que no sería un inconveniente si no fuese por el hecho de que cambia completamente la historia mundial: aunque en el capítulo, por falta de tiempo solo se aventuran a jugar con una imagen de un periódico en el que el Papa está dando misa en Londres y un par de referencias culturales, si nos paramos a pensar, la historia entera se reescribiría: no habría guerra con España, y personajes como Shakespeare o Francis Drake se perderían en el olvido, por no hablar de eventos como la ejecución de María Estuardo o la Conspiración de la pólvora... En fin, todo un problema que ya se aventura a resolver la mejor patrulla de la serie: Alonso, Pacino e Irene. En esta misión claro está, no faltaran personajes españoles que vuelven a tratar el tema del honor, la lealtad y la patria, con matices y puntos de vista, así como otros temas secundarios como la escusa de la locura para evitar que las mujeres reinen o los conflictos religiosos. Además, la historia es completada con cierto humor que esconde un sufrimiento y una pena infinita por parte del personaje de María Tudor, la reina "sangrienta"; pero también fea y vieja que nadie quería, todo enmarcado en un papel que borda a la perfección Rachel Lascar. La ambientación es espléndida, y las imágenes nos brindan unos parajes y unas sensaciones magistrales (ese ambiente lluvioso, esos fríos palacios y sus antorchas, etcétera).


Pero si ya la trama histórica es brillante, la trama personal que arrastraba la serie desde la temporada dos del conflicto amoroso no resuelto entre Julián y Amelia ya es sublime: el regreso de Aura Garrido y el trabajo que mantiene Rodolfo Sancho en su añorado personaje se fusionan para darnos unas escenas absolutamente magistrales. Todo un ejercicio de interpretación y guión a la altura del más alto Hollywood. Un tándem de reencuentro breve pero muy intenso, que, finaliza, como venía ocurriendo, con una puerta abierta. Quisiera entonces ahondar más en esto porque se me hizo el corazón un puño: tras despertarse del coma inducido, atormentado por sueños con Lorca, Julián (o Eulogio) grita "¡AMELIA!", así que a Salvador (y a la buena de Angustias) no le queda otra que pedirla ayuda para traer de regreso (no solo al personaje de Aura) a Julián a su presente. Para ello, Amelia no dudará en hacerle excarvar en sus recuerdos más dolorosos, como algunas de sus misiones o su difunta mujer, Maite, y por supuesto, para el final, recuperar la tensión amorosa (que no sexual) entre ambos, con dos fantásticos besos imaginados pero muy deseados por ambos. Y por supuesto, la puerta a Aura parece que se mantiene abierta...


Tras la misión principal, finalizada con amargas despedidas, entre ellas las de dos reinos destinados a enemistarse (aunque tanto Felipe II como María Tudor se esforzasen en lo contrario), parece que Julián, recuperado (aunque desconocemos hasta que punto), retoma su puesto de patrullero temporal. Una de las cosas que más me ha gustado de este capítulo es sobretodo la ausencia de los personajes de Lola Mendieta y Carolina, porque así el capítulo recupera y logra todo el aire clásico (clásico es decir, primera y segunda temporada) de la serie, y se concreta mucho más en lo que de verdad nos interesa. Aún así, me quedo con ganas de saber como proseguirá la historia del personaje de Vellés.


Y el broche de oro final para acabar el capítulo viene de Julián y su querido Federico: en un alarde por cerrar las heridas del pasado y agradecer todo cuanto puede al poeta granadino, Julián se lo lleva a 1979 a ver a Camarón cantar uno de sus poemas. Una escena de ternura infinita que, muy merecidamente, ya ocupa mi ranking de las mejores escenas de la serie, junto a la disputa Lope-Cervantes y a la muerte de Felipe II. Y esa frase... Esa frase de Lorca diciendo... "Entonces... He ganado yo y no ellos" es absolutamente magistral. A pesar de ser ciertamente contrario a algunas de las ideas de la serie, si algo como eso me hace pensar, ya tiene mi más absoluto respeto. Aunque la frase tal vez, se refiera más a la victoria de la cultura y el saber sobre la ignorancia que al propio fascismo y Lorca.... No sé, tal vez algún día podamos debatirla. Yo con ella finalizo ya este artículo sobre el que es, definitivamente, uno de mis capítulos favoritos.

Atte: Pibón del Barroco.

miércoles, 13 de mayo de 2020

SPOILERS Crítica MdT "El laberinto del tiempo" (4x02)



Y poco a poco nos llegan nuevos capítulos de esta maravillosa serie. Hoy, nos toca analizar el segundo episodio de la temporada cuatro: "El laberinto del timpo", guiño a la película de Almodóvar "Laberinto de pasiones" que es uno de los ejes de la trama de este episodio en el que, una mujer maltratada por su marido llega hasta 1648, dónde enamora a Felipe IV, lo que impediría que se casase con Mariana de Austria, dejando secuelas irreversibles en la historia de España y del arte (prueba de ello es que Velázquez no pintaría "Las Meninas", como bien nos recuerda en el episodio).


El capítulo, a simple vista, simple, da una vuelta de tuerca cuando, en la investigación para seguir los pasos de esta viajera en el tiempo (Carolina, interpretada por Manuela Vellés) se topan con Almodóvar, quién a contratado a un amigo de la infancia de Pacino para interpretar el papel que Antonio Banderas interpretaría en su película "Laberinto de pasiones" (de ahí el guiño que cito anteriormente). Así, lo que parecía una misión de rescate y vuelta a su época, se convierte en una doble misión paralela para evitar que dos de las grandes obras de arte de nuestro país desaparezcan. ¡A ver quién hubiera ido a los Óscars este año si no hubiera sido Banderas! Así, los agentes se ponen manos a la obra en un episodio muy simpático pero que no olvida el lado duro de las buenas cosas.


Con una nostalgia plasmada brillantemente, el episodio nos recrea la trama de Almodóvar inmensa en "La movida madrileña", uno de los movimientos artístios y culturales claves en nuestra historia. La recreación de los lugares y los trajes es sublime, sin caer en la parodia o la burla en ningún momento, como sucede con el personaje del director manchego, interpretado sublimemente por Carlos Santos. También se presenta el concurso "Un, dos, tres... Responda otra vez" tan recordado y mitificado, como el punto de partida del personaje de Carolina que, al ganar un apartamento en Torrevieja, halla allí la puerta del tiempo para escapar de su marido maltratador, en una subtrama que muestra otro de los episodios duros de aquellos años y que repercute hasta hoy: el maltrato doméstico. De igual forma se presenta la lucha de un personaje contra el sida, como consecuencia directa del ambiente festivo y desenfadado que supuso "la movida", sin dejar de lado la fuerza y la vitalidad para luchar contra la enfermedad que marcó muchísimo en aquellos años. Una trama perfecta, que acaba con una versión de "Life on Mars" de David Bowie bajo las lágrimas de Hugo Silva que otorga un broche de oro a este episodio.


No menos buena es la trama en la corte de Felipe IV, pero si más divertida, con la versión del famoso concurso en los salones del palacio, y en vez de pesetas o apartamentos, ducados y gallinas. Toda una genialidad que solo esta serie podría permitirse. Además, Edu Soto compone de manera brillante al monarca que fue apodado "el Rey Planeta", y que ya se suma a la lista de reyes que han aparecido en la serie. A todo esto, aparece Velázquez en otra de sus genuinas y brillantes apariciones, sobre todo cuando se encara con el jefazo que es Jaime Blanch (Pues pintará Las-Mo-no-nas). Por supuesto, la recreación de palacio es sublime, y no faltan los enanos y las obras de nuestro querido Lope de Vega.


Tal vez lo único malo de este episodio es la resolución de la trama anterior, la llevada a cabo en la corte de Felipe IV. Tras un breve discursillo de Alonso basado en las telenovelas de la uno, Carolina acepta liberarles. Y ya está. Fin de la trama. Ni aparece Felipe IV para detenerles ni nada, ni se paran ni absolutamente nada. Cojen, abren la celda y se van. Y tan tranquilos. A mi parecer, una resolución francamente burda, pero bueno, nada puede ser perfecto. De igual forma, Velázquez parece que va a tener más peso en el capítulo pero desde la escena en la que dice "Os acompaño" hasta el final solo aparece una vez, y es para cerrar las puertas del ascensor a un bebé (detalle genial pero que no compensa ese fallo de guión). Por último, felicitar la brillantez con la que Nacho Fresneda conduce a su personaje, transformado de rudo soldado de los tercios en un padre cariñoso, pero sin caer en el descrédito de su personaje.
Con todo, un episodio muy bueno hasta la resolución de la trama principal. No obstante, el final quedará marcado como uno de los mejores de "El Ministerio del Tiempo".

Atte: Pibón del Barroco

miércoles, 6 de mayo de 2020

SPOILERS Crítica MdT: "Perdido en el tiempo" (4x01)


Y por fin llegó el ansiado día que las sagradas escrituras (los cómics y la novela) profetizaban: el día que sería recordado por milenios; el día que unió a miles de personas en torno a sus televisores: el día en el que se estrenaba por fin la tan ansiada cuarta temporada de "El Ministerio del Tiempo", la mejor serie de la televisión española en muchos años. Y es que, tras casi tres años, parecía inviable una nueva temporada, pero contra todo pronóstico ha vuelto, mejor que nunca y con todos sus ingredientes a la medida perfecta. Ya estamos una vez más para salvar el pasado, nuestro presente y el futuro. Y aquí regreso para criticar (mejor, analizar) cada capítulo desde ya. Pero antes hay que recordar que, el uno de noviembre de 2017 la serie se retiraba con sus peores datos y uno de sus mejores episodios: "Entre dos tiempos", un relato metafísico y paradójico sobre una serie basada en la propia serie. Una genialidad absoluta. Y aunque unos meses más tarde se lanzaría el segundo cómic de la serie, la propuesta de renovación estuvo en el aire hasta el día de los inocentes de 2018, y en noviembre de 2019 comenzaba el rodaje. Por supuesto, un cambio radical en cuanto al diseño: ya no tenemos el clásico ministerio claustro(nunca mejor dicho)fóbico. Ahora tenemos un pedazo de edificio hermoso, idóneo y reutilizible:


Aunque echaremos de menos la cochambrosa sede en mitad de Madrid, el nuevo edificio plantea y trae una serie enorme de ventajas, la primera, el poder rodar en un entorno natural, lo que otorga realismo y calidad visual, pues ya no son necesarios los focos y otros cachivaches. Claro que, la luz del sol no se puede manipular, así que la iluminación ha de ser más cuidadosa. Por otra parte, las antiguas máquinas y herramientas de los 50 dan un aire clásico a la sede, pero a la vez moderno y futurista. Una elección magistral. De igual forma que hay cosas que cambian, también las hay que siguen: no solo se mantiene el reparto de la temporada anterior, si no que también vuelven Rodolfo Sancho y Aura Garrido, y hay incorporaciones claro. También regresa uno de los enemigos por antonomasia del Ministerio: el comendador interpretado por Francesc Orella, un actor fabuloso que de seguro, nos sorprendre gratamente esta temporada.


Pero bueno, vamos a lo que nos interesa, que es comentar los capítulos: el primero, titulado "Perdido en el tiempo" inicia con algo que ya se adelantó en la precuela de la temporada: que Julián, al parecer, no murió en la batalla de Teruel, si no que sobrevivió y ahora es la nueva imagen del régimen Franquista, un actor llamado Eulogio Romero, superviviente también de la División Azul y galán de cine. Con esta premisa, el Ministerio llama a la patrulla restante (Amelia no tiene cobertura en su época por lo que se ve), a pesar de que Alonso dejó claro que se retiraría, sin embargo, es comprensible que un hecho tan impactante le haga retomar su trabajo, y junto a Pacino, Lola (Estos en una relación que se tambalea por su trabajo) e Irene viajan a 1943 en busca de Julián. Y aquí quisiera remarcar el hecho de que Alonso no se ha visto con Pacino desde hace tres años, lo que me resulta bastante raro porque a fin de cuentas, eran amigos, y nada se interpuso en esa amistad. 


Retomando la trama, quisiera señalar un par de puntos: que la puerta de 1943 de a un burdel me ha parecido un detalle magnífico, visibilizando la dura situación de la postguerra incluso en la capital, en la que algunas mujeres debían recurrir a la prostitución para ganar algo de dinero (sumado al ya clásico chiste de la serie de que en cualquier época se cobra poco) y el segundo, la mención al bombardeo de la Plaza de Cabra, que como se dice en la serie "Picasso no pintó un guernica sobre ello", y eso es lo que más me gusta de esta serie, que reparte palos a un lado y a otro. Mención especial para, como siempre, el exquisito diseño de producción y vestuario, pues el plató cinematográfico de 1943 me ha parecido sublime. Por supuesto, el uso del chroma mejora cada día, incluso para escenas que yo dudaba de que se hubiera usado, lo que demuestra que esta serie tiene detrás a unos genios del VFX.


El episodio se resuelve de manera elegante: Julián no parece recordar a sus compañeros, pero además, prepara con miembros de la resistencia republicana un atentado contra Franco. Gracias a los contactos de Lola ella puede estar presente durante el intento de atentado y, aunque quiénes lo evitan son los dobles del dictador (que luego se presenta halegando que los actos ceremoniales le aburren mucho, lo que, en su conjunto me ha parecido una exquisitez solo al nivel de esta gran serie, la única que podría permitirselo) y Julián es arrestado junto a Lola, finalmente la patrulla les detiene, volviendo todos al Ministerio dónde Julián reacciona de forma un tanto agresiva e incrédula, lo que refuerza la opción de un Julián amnésico. Finalmente, un sueño del propio Julián encamado en una habitación sanitaria da pie al final del capítulo. No hablaré de tal sueño porque mencionarlo es injusto y merece verlo, y lo único que puedo decir ante esa escena es un "bravo" alto y claro.



"Perdido en el tiempo" supone un regreso brillante de la serie. No se andan con rodeos y nos introducen directamente en la trama de esta temporada, que se ve, estará muy enfocada a los problemas personales de sus personajes, con Julián (no sé hasta que capítulo) como epicentro. De igual forma se puede esperar una ambientación magistral, así como una muy buena calidad de imagen, que cada día me gusta más. La dirección arroja planos de vez en cuando bastante buenos, excelentes diría yo, y me gusta especialmente un detalle: los capítulos se acortan. Les quitan quince minutos, con lo que les quedan episodios (o quedarán) más condensados, más directos y más redondos, pues ya no resulta necesario rellenar para alcanzar ese tope de la hora y cuarto. Es más, si les sobran ideas, pueden emplearlas en futuros episodios. Ahora solo tengo que mencionar lo que no me ha gustado: la cabecera inicial está bien pero se me hace corta, no me da tiempo a saborearla. De igual forma los créditos finales, que me gustaban mucho más con el avance del capítulo siguiente enmarcado a la derecha y los créditos corriendo. Pero bueno, son detalles minúsculos en un muy buen episodio, que supone el mejor inicio de temporada desde la original.

Atte: Pibón del Barroco

sábado, 25 de abril de 2020

Crítica Temporada III MdT



El Ministerio del Tiempo está cada vez más cerca, y a pesar de la tardanza, vuelvo a ponerme al frente de la tarea que conlleva el criticar/juzgar cada temporada. En esta ocasión le toca a la tercera, la última emitida hasta la fecha. Una temporada diferente en cuanto a calidad audiovisual, mucho mejor quiero decir, pero que, a cada capítulo, se desinfla y debe tirar de antiguas ideas, lo que parecía condenarla a la extinción. Así que hoy toca echar la vista atrás a la tercera temporada de El Ministerio del Tiempo.


Los últimos capítulos de la segunda temporada supusieron un punto de inflexión: las audiencias rondaron el 9-10 %, datos bajísimos, que no compensan mucho las perdidas (o inversiones) a la hora de producir la serie. Por eso, al acabar la serie en Mayo, muchos de nosotros (Y de ellos) nos preguntabamos que sucedería ahora. Por suerte, en junio, se aprobó la renovación de la serie con una tercera temporada con otros 13  episodios. Como veremos, craso error. El rodaje comenzó en diciembre y no acabó hasta entrado el verano, por lo que se dividió la temporada en dos tandas de episodios, una de seis antes de las vacaciones estivales y otra de siete al llegar septiembre. De nuevo, error colosal que ahora también comentaremos.


Antes de hablar de lo malo prefiero ceñirme en lo bueno: el plano audiovisual. El presupuesto de la serie se ve incrementado gracias a la ayuda de NETFLIX: el gigante de streamming que le pareció buena idea comprar los derechos de la tercera temporada, para retransmitirla por su web una vez se emitiese en TV. Craso error también, porque así impides que la vea más gente: una vez emitido cada capítulo, tenía un mes o dos para ser visionados en la web de RTVE, gratuita. Una vez pasado el plazo, para NETFLIX (de pago, claro), quién hasta este año no ha devuelto la serie a RTVE, que de nuevo la ha subido gratis a su web y además ha llegado a un acuerdo con HBO por el que también estará ahí disponible, pero eso es otra historia. A lo que llego es que el presupuesto aumentó, lo que mejoró notablemente los VFX y los diseños. Vemos así, capítulos rodados en sitios naturales y edificios reales, como teatros, jardines botánicos que simulan selvas, o palacios. Esto aporta mucha más verosimilitud y calidad a la serie por supuesto, además, el diseño de vestuario es excelente, con verdadera fidelidad a todas las épocas, cupiendo destacar los episodios transcurridos en la Ilustración, la conquista de América, la televisión de los 60´s y las cruzadas. La imagen gana color, y el audio es más claro. También aparecen algunos planos-secuencia interesantes y escenas con mucha acción, transcurridas en guerras o batallas. En ese ámbito, esta temporada gana por goleada.


Ahora si, empecemos con la cizaña: para comenzar, hay que resaltar lo más importante, que es la ausencia de Aura Garrido. Al igual que en la segunda temporada con Julián y Pacino, su ausencia será motivo para introducir un nuevo personaje, en esta ocasión, Lola Mendieta. Me aventuro a decir que la Lola Mendieta joven es absolutamente el peor personaje de la serie (no por la interpretación, nada más lejos) porque es simplemente la alargación de un personaje que ya había llegado a su final. Veamos (Spoiler): Lola Mendieta acaba la segunda temporada enferma de un cáncer que le provocan los viajes en el tiempo de Darrow, y su aparición en la tercera temporada es en dos episodios, pero por mi, que se hubiese quedado en uno: cuando fallece de cáncer y le pide a Salvador que la rescate. Y van y la rescatan, como no. Y aquí es cuando ya no me lo creo. Las dos temporadas ya habían dado tantas paradojas y tanta confusión que resultaba innecesario meter una más y además la más grande de ellas: que Lola sea de joven reclutada antes, lo que impedirá que sea reclutada cuando lo fue originalmente, lo que eliminará todo lo acaecido con Lola en la historia del Ministerio. Ya es absolutamente rizar tanto el rizo que se ha alisado. Es la peor trama de la serie sin duda alguna, porque carece de sentido y porque se alarga a un personaje demasiado, que pudo haber tenido un final justo y digno, pero que no, que se decidió a salvar. Y no porque fuese una idea original en la trama, si no para suplantar la ausencia de Aura Garrido. Y por supuesto ( y a diferencia de Pacino con Julián) no la suplanta, no la rellena y no la llega ni a la altura de los talones. Yo me quedo diciendo... ¡Con lo bien que hubiera sido ver unicamente a Pacino y Alonso! Echaríamos de menos a Aura si, pero sería mucho más sencillo y efectivo haberla sustituido por Cayetana, es decir, el persona de Irene, que ya había participado en otras misiones.


Y hablando de Irene: los personajes rozan la parodia aquí, empezando por ella, que de ser un personaje con personalidad y que de esa personalidad un rasgo sea su homosexualidad, a que sea un personaje basado puramente en sus relaciones lésbicas. Le resta muchísima credibilidad y estropea un personaje memorable antaño. Basicamente en esta temporada hay chascarrillos sobre el hecho de lo fuerte que es y lo importante que resulta que sea homosexual a cada rato (hay un episodio que de hecho es una trama secundaria, el hecho de que su familia no la acepte así). Salvador se urla de si mismo, y deja de ser el jefe sensato y líder que había sido por convertirse en un viejo incapaz de liderar su entidad. Los demás personajes también cojean, pero no tanto como los dos ejemplos anteriores. Por lo menos me conformo un poco con ver al espléndido elenco de secundarios que hay en la temporada, desde Jose Ángel Égido hasta Julián Villagrán, que aunque pocas, sus apariciones son estelares. Por supuesto mención especial a Pere Ponce y Víctor Clavijo, que realizan la que para mí es con diferencia la mejor escena de la temporada:

                                      

Pero, ¿que trama rodea la temporada? Bueno, una bastante interesante pero que lamentablemente queda muy lejos de estar pulida y ser fácil de seguir: las de dos organizaciones secretas de distinta ideología que emplean la historia como campo de batalla. Aunque la idea es muy buena, cuesta llegar a ella, porque hay un mar de personajes secundarios entre ambas organizaciones que entorpecen la comprensión de la trama. Además, me falta más maldad: los izquierdistas son malvados, consideran que toda guerra tiene mártires por lo que no dudan en matar a niños si es necesario, pero los supuestos malos, los conservadores, no hacen absolutamente nada para temerles. Tal vez si se hubiese limitado a una organización se podría haber cuajado mejor la idea y los espectadores hubieran conecta mucho más. Además, la trama se eexplaya demasiado, con 12 episodios, para un asunto que podría haberse limitado a 8 o 10: ¿hubieramos tenido menos episodios? Sí, pero tal vez así las audiencias no se hubieran agotado tanto y la temporada hubiera quedado más cercada, más concisa. El hecho de que haya 13 episodios también alarga más el rodaje y la serie se ve relegada a estrenarse en dos tandas. Todo errores. La duración también es un factor importante, y es que si fuera e un formato estilo "Fargo" (serie que me tiene loco) de 45-50 minutos y no hora y cuarto sería también más atractivo para el espectador. Eso se consigue eliminando subtramas absurdas, quitando material innecesario. Seamos sinceros: yo quiero ver viajes en el tiempo, de ahí, poco más me interesa. Aunque dudo que la duración sea algo que decidan los guionistas... A propósito, tenemos episodios que son un calco de otros: "Tiempo de verbena" es uno de los peores episodios de la serie, porque es un palgio absoluto del genial "El monasterio del tiempo", así como "Entre dos tiempos", aunque menos descarado, está claramente inspirado en la obra maestra que es "Cambio de tiempo".


Con todo, queda una temporada demasiado confusa para el espectador, innecesariamente larga y mal tramada: se valen de subtramas absurdas que no aportan nada, parodias de los personajes, inclusión de otros inrequeridos, calcos de otros episodios anteriores... ¿Por que vale la pena esta temorada? Por los excelentes secundarios y el gran material audiovisual, pero nada más. Claramente, la peor temporada de las tres. Y confío que de las cuatro...

Atte: Pibón del Barroco

jueves, 2 de abril de 2020

Gilderoy Lockhart: ¿Villano o soñador?

ADVERTENCIA: Este post contiene spoilers. Está escrito desde el respeto como fan y admirador de la obra de J. K. Rowling y es una mera opinión sacada tras leer libros y visionar películas. Espero que lo disfruten.
La saga de "Harry Potter" tiene una inmensidad de personajes, desde los jóvenes protagonistas hasta los magos más experimentados, sin dejar de lado a los aterradores villanos. Sin embargo, no podemos justificar que la gran mayoría sean personajes buenos, quiero decir, bien trabajados, perfilados, con una buena evolución y con profundidad: la mayoría son personajes compuestos a base de clichés, cuyas evoluciones simplemente se ven marcadas por el paso de los años (concretamente la adolescencia, no os digo más), lo que sumado al mundo mágico en el que se mueven no les dan ningún plus de credibilidad y de consignia para resultar personajes interesantes. Obviamente también hay buenos personajes, pero resultan muy escasos: el bonachón de Hagrid es uno de ellos, o el malcriado Malfoy, sobretodo en los últimos episodios. Pero indudablemente hay un personaje que se ha ganado el corazón de millones de fans y que resulta uno de los más interesantes: Severus Snape, pero su fama es en gran medida a la magistral interpretación de Alan Rickman. No, yo voy más allá... Hay un personaje completamente genial y totalmente infravalorado; un personaje que me resultó fascinante desde que oí hablar de él: Gilderoy Lockhart, el mago más apuesto del mundo.


Antes de hablar sobre porqué este personaje es tan genial, un poco de contexto: Gilderoy Lockhart aparece en los libros dos y cinco de Harry Potter ("La cámara secreta" y "La orden del Fénix") y en la película dos ("La cámara secreta") como un mago fanfarrón, elegante y hermoso, que se convierte en el nuevo maestro de "Defensa contra las artes oscuras" tras lo sucedido con Quirrel en la novela anterior. Lockhart se muestra como un ególatra que ha derrotado a las criaturas más temibles y se ha vuelto un mago conocido mundialmente por su belleza y carisma. Además, aprovecha su llegada a Hogwarts para entablar amistad con Harry Potter, y utilizarlo como recurso publicitario. Finalmente, Lockhart es retado por el resto de profesores a averiguar la localización de una niña desaparecida y la ubicación de la "Cámara secreta", pero huye ante el temor de que descubran que es un fraude: todo lo que dijo haber hecho lo hicieron otras personas, y el se apropió de sus logros haciendolás olvidarse de ellos con un encantamiento desmemorizante. En su huída se topa con Harry y Ron, que le obligan para bajar a la cámara con ellos. Una vez abajo, intenta atacarles con la varita rota de Ron pero se hiere a si mismo con el encantamiento desmemorizante. Desde entonces, Lockhart vive en una institución para magos dónde no recuerda nada de su pasado. Según J. K. Rowling: "Él está feliz donde está y yo estoy feliz sin él".


Y eso, ¡es genial! Eso demuestra que J. K. Rowling odia, detesta, al personaje que creó, y cuando un autor siente animadversión hacía un personaje es porque es un personaje muy interesante. Además, la misma Rowling ha afirmado que Lockhart esta basado en una persona real ("sin exagerar") lo cuál le añade más dificultad a la creación de un personaje: algunos dirían que es mucho más sencillo pero, ¿traspasar la vida de alguien a la ficción lo es? Yo creo que no, pues cae en el riesgo de la malinterpretación, la exageración o las críticas. La autora supo concertar un personaje perfecto, sin caer en una desmesurada venganza o rencilla personal, y creando, a mi juicio, uno de los mejores villanos de la saga. ¿Y porqué Lockhart es uno de los mejores villanos de Harry Potter?
Porque Lockhart NO ES UN MORTÍFAGO. No tiene relación con Voldemort ni con sus seguidores, y tampoco es un villano muggle, como pueden serlo los Dursley o, si me apuraís, Filch, el conserje. El no tiene relación con el mundo de los mortífagos así que es el único villano (que ahora recuerde) sin relación con Voldemort. Esto lo convierte aún más interesante, pues sus intereses, aunque ambiciosos, no son oscuros ni tan malévolos y otorga a la serie un villano ajeno a los principales villanos que hay. Pero, ¿porque Lockhart es un villano? Bueno, yo no lo diría tal cuál: se vale de sus habilidades mágicas para robarle los méritos a otros magos, pero, ¿es eso lo peor que hace? Sí.
Lockhart es un personaje sumamente inteligente, de hecho, fue elegido para la casa Ravenclaw, la casa de los inteligentes (también la mía, por cierto), pero nunca demostró demasiadas aptitudes mágicas en sus clases (De hecho afirman que el único hechizo que hace bien es el desmemorizante), sin embargo, la inteligencia va mucho más allá: ambicioso desde pequeño, fue malcriado como un niño especial por ser el único hijo mago de su madre. Prepotente en su estancia en Hogwarts, se afanó siempre a la búsqueda de éxito, en mi opinión, no como relleno para una infancia y adolescencia vacías, si no como previsión de vida. Sin embargo y a diferencia de Voldemort quién también buscaba la gloria, Lockhart actuaba de forma más... "legal". Supo que no tenía la inteligencia para obrar grandes hazañas, pero si desarrolló la astucia y el pillaje para robarlas, y he ahí dónde digo que Lockhart es inteligente: supo aprovechar su carisma y su belleza (que año tras año iba puliendo) para afianzar la idea de que, todos los logros que robaba los había hecho él. De hecho, para aumentar su persona utiliza a Harry Potter; no es que no le caiga bien, es que sabe que relacionándose con él puede aumentar su prestigio, y esto se hace completamente evidente en el momento en el que bajan a la Cámara de los Secretos, dónde Lockhart planea abandonar a su suerte a los muchachos y subir alegando que murieron en su lucha contra el basilisco, pues, ¿quién podría haber más famoso que Harry Potter? Pues el hombre que intentó salvar a Harry Potter.


Quiero decir, Lockhart como villano no se vale de la violencia en ningún momento si no resulta necesario, ¿que diferencia hay pues entre un encatamiento desmemorizador y amenazar a alguien con no revelar algo? Por lo menos de la primera forma la persona no vive bajo presión. Lockhart pues, es una persona pacífica, que en ningún momento planeó matar a Harry pero las circunstancias le obligaron a intentar tomar ese camino. Esa maldad que lo hacen un excelente villano es comparable a la inteligencia del Hans Landa de Quentin Tarantino... Sí, Lockhart es un completo inútil en gran parte de los conjuros y habilidades mágicas, pero en lo que es bueno es el mejor, y desarrolla por completo esa habilidad. Además es una persona entusiasta, cordial y amante de la magia, bien se demuestra pues formó parte de varias órdenes mágicas y fue profesor en Hogwarts, ¿todo bajo una fachada de egolatría? Puede ser pero acaso, ¿es culpable? De lo único que podemos acusarle es de robar los méritos de otros, y esa es su verdadera parte de villano. En cambio, vivió siempre con el peso y el deseo de tener que ser el mejor, lo que ha acentuado su personalidad: carismático y fanfarrón, su elegancia y clase es otro distintivo de que es un personaje completamente diferente al resto. Es tal vez el más "Muggle" de los magos. Ah, e inventó un champú. Esa inteligencia, esa habilidad para hacer creer a los demás lo que desea le vale hasta con Hermione Granger, la chica tan inteligente, que cae bajo su carisma.
Dumbledore, por su parte, contrata a Lockhart para darle a entender a Harry lo que la fama hace... No estoy de acuerdo: Lockhart era así antes de ser famoso, él quería ser así, la fama no le estaba haciendo ningún daño. Por eso digo que es el personaje más humano, porque goza de ambiciones, de sueños y quiere ser famoso, y lo hace bajo la astucia.
Finalmente, tras el olvido de su persona, Lockhart es internado en una institución sanitaria para magos y brujas, dónde según Harry "se ha vuelto más agradable". Él está bien allí, y disfruta contestando y enviando cartas y autógrafos, aún sin recordar quién es, por lo que confirmamos que el no buscó ser así, simplemente era su naturaleza. Además, con Lockhart se inició esa bonita tradición de un mago diferente cada curso para enseñar "Defensa contra las artes oscuras":


Resumiendo: Lockhart es más que un fanfarrón. En su lado malévolo, se valió de su inteligencia para conseguir méritos que no logró nunca, se escondió bajo su carisma y belleza, pero por otra parte, creció deseando eso, era totalmente consciente de lo que hacía y además se esforzó por cambiarlo, pues intenta enseñar magia a Harry o aspira a hechos más mundanos, como vender su propio champú. Considero que está bastante infravalorado, pues es un personaje con muchísimos matices y que nos puede guiar a la hora de entender el comportamiento humano: Lockhart no cae en la parodia, puede resultar un buen retrato de la búsqueda de la fama y sus consecuencias, además, es una buena figura para empezar a distanciar el mundo infantil del mundo adulto en esa clara evolución que hay en la saga. Por todo esto creo que es uno de los mejores personajes de la saga.
Ah, y la interpretación en las películas es genial. Te amo, Kenneth Branagh.

Si os interesa leer más sobre Lockhart:

Atte: Pibón del Barroco

domingo, 8 de marzo de 2020

Crítica Temporada II MdT



Cada vez queda menos para que se estrene la cuarta temporada del MdT, y como prometí, continuo con las críticas a las respectivas tres anteriores temporadas. Es ahora el turno de la temporada dos, una temporada muy variada, original y con muchas mejoras técnicas y visuales, pero en la que ya se intuyen algunos de los problemas que acompañaran en adelante a la serie.


Para empezar (y empezamos fuerte) Rodolfo Sancho, el protagonista de la ficción, por problemas de agenda no podía estar presente los 13 capítulos que conformarían esta segunda ronda, sí, aumentada en cinco con respecto a la anterior. Para solventar el problema los guionistas decidieron incluir un nuevo personaje: Pacino, un polícia de los años 80 que llega al Ministerio siguiendo a un asesino intertemporal. Con una gran premisa para el personaje, Pacino acabó conquistando los corazones de la audiencia y ya no se echaba de menos a Julián. Que ambos personajes compartan vocabulario y personalidad, pero sin el peso melodramático de Julián, ayudó mucho. Además se resolvía en parte la situación de tensión sexual-no resuelta entre Amelia y Julián. Y si encima lo interpreta Hugo Silva, ¿que más pedir?
A Pacino se sumaron los personajes de Elena (Susana Córdoba), la mayor intervención de Susana Torres (Mar Saura) y una serie de otros personajes secundarios que enriquecieron a los protagonistas, aportandonos una visión de ellos mucho más amplia y de puertas a dentro (y nunca mejor dicho). Ejemplo es la vida de Alonso en el Siglo XXI o la trama del hijo perdido de Ernesto.
Por ende, caben destacar todas las interpretaciones de la temporada, que se hallan in crescendo.


Pero que sí, que todo eso está muy bien, pero nosotros queremos ver viajes en el tiempo. Y esta segunda temporada no solo amplia los horizontes y los clásicos siglos XIX y Siglo del Oro, también aparecen nuevos capítulos que no implican viajes en el tiempo con historias 100% fieles a la historia (valga la redundancia) si no que aportan un plus de originalidad muy innovador. Me refiero a capítulos como "Un virus de otro tiempo", en el que el Ministerio entra en cuarentena por un brote de Gripe Española, o "Hasta que el tiempo nos separe", en el que unos caballeros medievales irrumpen una boda entre agentes del Ministerio. Y no solo eso, también capítulos que incluyen personajes históricos pero con un punto de vista extremadamente novedoso, como los viajes en el tiempo de la Vampira del Raval, revelada como la criada de Amelia, o el intento de Felipe II de dominar el mundo, aunque de ese hablaremos luego... Eso sin citar la doble aventura de Julián en Filipinas, el Iker Jiménez argentino o los dos Cid.
Claro que las innovaciones pueden costar caro, y en esta temporada se rompen bastantes reglas del espacio-tiempo. No dudamos de que hacer una serie como esta sea extremadamente difícil a la hora de concordar las posibilidades que ofrecen los viajes temporales en tantos capítulos pero la muerte de la abadesa de Tordesillas, la existencia de dos manuscritos de El Quijote o el viaje de Lombardi concluyen en paradojas que entorpecen el visionado de la serie.


En el aspecto visual destaca la variedad de escenarios y vestuarios que abordan la temporada: desde la corte borbónica de principios del siglo XVIII hasta los años veinte en Nueva York, sin olvidar la Valencia del Cantar del Mio Cid. Un trabajo impresionante, mucho más variado que en la anterior temporada y que ofrece al espectador una visión más amplia de las posibilidades que ofrece la serie.
Sigue siendo una serie oscura y con un audio mediocre, pero el trabajo de maquillaje y el uso de las luces y sombras en muchas escenas les restan importancia.
También hay una notable mejora en la dirección, que juega con el aumento de recursos, vease la huida de los prisioneros de Tordesillas o el duelo de Alonso contra Fadrique. Así mismo, hay una mejora en los efectos visuales que se demuestra en escenas como el viaje al futuro de Cervantes. En conclusión, una mejora importante en todos los sentidos.


Eso sí, la serie no se exentó de problemas: el principal, a parte del "hasta pronto" de Julián, fue la división sin previo aviso de la temporada en dos, que dejó en vilo a los espectadores: entre el segundo capítulo de "Tiempo de Valientes" y "Óleo sobre tiempo" pasaron tres semanas, lo que hizo bajar la audiencia un 3%, que no se recuperó en toda la temporada. La mala estrategia de TVE o su necia gestión acompañaría al MdT también en su siguiente temporada.
Y mención aparte ahora para el último capítulo de la temporada: "Cambio de Tiempo", considerado por muchos (entre los que me incluyo) como el mejor capítulo de la serie. La idea tan original de que hubiera sucedido si la Armada Invencible hubiera ganado y más aún, si Felipe II descubriera los viajes al futuro, compuso un capítulo impresionante, con temas muy actuales y una fuerte crítica. 
Hay que verlo para entenderlo.


En conclusión, una temporada excelente, mejor que su predecesora. Lamentablemente, el vacio en algunas tramas dadas sus paradojas y las bajas audiencias a partír del capítulo 9 hicieron reeplantear a TVE la continuidad de la serie...

...pero continuó.

Atte: Pibón del Barroco